sábado, 19 de marzo de 2011

EN EL FONDO SIEMPRE ES LUCHA DE CLASES


Morella Cordero Felizzola

La lucha de clases es un concepto que explica la existencia de conflictos sociales como el resultado de 
un conflicto central o antagonismo inherente entre los intereses de diferentes clases sociales.
 Las leyes establecidas en toda sociedad son siempre las leyes que defienden al rico y a su poder frente a los que no poseen propiedad, a los pobres. La propiedad privada y el derecho han creado un abismo entre dos “clases” jerárquicamente diferenciadas entre sí: la clase de los propietarios, de los poderosos y de los amos, frente a la clase de los no propietarios, pobres y esclavos.
 Es así como a lo largo de la historia se ha visto la hegemonía de los fuertes, de los ricos sobre los pobres, los excluidos, los miserables de Víctor Hugo.
 Es preocupante ver cómo la oposición venezolana, y lo que es peor aun personas de la clase media y baja banalizan este hecho diciendo que quien ha venido a dividir a la sociedad venezolana ha sido el comandante Hugo Chávez. Este hecho si no fuera tan preocupante sería gracioso, porque es producto de la enajenación que existe hoy en la sociedad venezolana, causada por la falta de ética de la mayoría de los programas de información y opinión de medios de comunicación venezolanos, en esta “guerra mediática” en la cual la clase oligárquica nos mantiene.
 La gran mayoría de los “opinadores” de oficio que aparecen en la televisión de nuestro país son personas financiadas por instituciones estadounidenses que supuestamente luchan por la defensa de las democracias en Latinoamérica y el mundo, y se basan en el precepto de Paul Joseph Goebbels, quien fuera ministro de Propaganda de Adolf  Hitler en el cual “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”, o como se dice en criollo “miente que algo queda”.
 Actualmente cuando observamos los gigantescos esfuerzos que el presidente venezolano realiza para dar a los excluidos de siempre el papel protagónico por primera vez en la historia republicana de nuestro país, entre muchas cosas, en la democratización de las tierras tanto rurales como urbanas.
 En Venezuela, no estamos dando una legislación avanzada, en la cual se acabe con el ocio en las tierras con la finalidad de estimular el aparato productivo, hoy cuando el mundo vive una terrible crisis alimentaria, producto -entre otras cosas- a que la globalización ha quebrado a los países pobres, cuyas economías se basaban principalmente en la producción agrícola, aunado al uso de los alimentos como combustible, lo que ha traído como consecuencia el encarecimiento de los alimentos a nivel mundial.

 Los medios de producción: tierra, capital y trabajo, han estado por milenios en manos de las clases dominantes y nuestro país no es la excepción, es por ello que nuestra revolución bolivariana se basa en la distribución equilibrada de la riqueza, para así construir una sociedad en la cual se garanticen los derechos fundamentales de la población.
 La burguesía venezolana durante décadas se enriqueció de la intermediación con el Estado, es por ello que la industrialización de Venezuela está siendo tomada en serio por el mandatario nacional, es así como en un derroche de soberanía se han realizado convenios binacionales con Rusia, Bielorrusia, China, India, Irán, Japón, Portugal, España, entre otros, en los cuales la instalación de plantas en nuestro país con transferencia tecnológica ha sido el más importante de los logros, cosa por demás inconcebible en una administración como las que aquí hubo durante la democracia representativa. Es por ello que apostamos al desarrollo progresivo y sistemático de nuestro bello país.

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