domingo, 30 de septiembre de 2012

Con Chávez sabemos que al fin tenemos a alguien en quien podemos confiar

Con Chávez sabemos que al fin tenemos a alguien en quien podemos confiar

El Correo del Orinoco reeditó el libro TO3, campo antiguerrillero, que recoge su experiencia en ese centro de tortura y exterminio creado por el régimen de Rómulo Betancourt


Efraín Labana Cordero vivió 11 meses en el horror del Teatro de Operaciones 3 (TO3), uno de los campos de tortura y exterminio que el régimen de Rómulo Betancourt instaló en Venezuela durante su gobierno. Allí fue sometido a interminables interrogatorios. Para que dijera lo que suponían que él sabía, además de severas palizas le aplicaban tratamientos “persuasivos” como el fusilamiento simulado y quemaduras con planchas y leños encendidos. Nunca dijo nada, sostuvo tercamente su inocencia, incluso después de que lo enterraran vivo.

Un buen día, después de varias comparecencias ante un tribunal que finalmente no lo procesó ni lo condenó, le dijeron que podía irse, siempre que abandonara el país. Antes de dejarlo ir, un oficial le dijo: “O tú eres un tipo muy importante, o tú en verdad eres inocente”. “¡Yo soy inocente!”, replicó.
VALOR DE UN LIBRO

Cuarenta y siete años después, quien en aquella época fuera miembro del aparato militar urbano del Partido Comunista de Venezuela (PCV), afirma que durante las 50 semanas en que sus captores lo vejaron y martirizaron estuvo “pulseando” con ellos. Labana, arriesgando la vida, regresó de Lima -donde estaba exiliado- para dar su testimonio. Pero no lo hizo por él, sino “para cumplir el compromiso de dar fe de que Felipe Malaver estaba detenido. El Gobierno lo negaba, pero yo lo vi en Corpahuaico, estaba junto a Andrés Pasquier, de quien también el Gobierno negaba tener conocimiento”.

Una vez en Caracas, por intermedio de la esposa de Malaver, dirigente del PCV, contactó al periodista y entonces diputado José Vicente Rangel, quien junto con el periodista Freddy Balzán grabaron su testimonio. Rangel hizo que las cintas que contenían esa historia de espanto la escucharan Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, que estaban en el país para la enterga del Premio de Novela Rómula Gallegos. “Es terrible lo que ha vivido a este hombre eso hay que publicarlo tal como está”, dijo García Márquez. Así nació el libro TO3, campo antiguerrillero, publicado clandestinamente en 1969, y que tuvo 3 ediciones, la última en 1972. El Correo del Orinoco lo reeditó hace un mes. Los primeros 1.000 ejemplares ya se distribuyeron, pero por ahora se puede descarga, en formato pdf, en la página web del Minci www.minci.gob.ve.

Aunque no lo diga, y aun cuando los esbirros del aparato represivo de Betancourt lo destrozó físicamente, Labana le ganó el “pulseo”: Malaver y Pasquier nunca aparecieron, pero el régimen ya no pudo sostener su mentira. El país sabe que fueron víctimas de la política de Estado que ordenó el exterminios de la disidencia de izquierda en los años 60.

Pero de ese aprendizaje no había tomado plena conciencia hasta ahora; fue la actuación del presidente Chávez ante las dificultades lo que le hizo caer en cuenta del valor político que tiene la paciencia: “Nosotros no supimos valernos del pulseo; no conocíamos eso. Lo de nosotros era pa’ lante es pa’ allá, y nos lanzábamos de frente. Pero eso de llevar las cosas a pulso, paso a paso, sin precipitarse, eso yo lo vine a conocer con Hugo Chávez”.
LAS LECCIONES DE CHÁVEZ

Labana Cordero evoca la toma de la plaza Francia de Altamira por parte de los oficiales sediciosos que intentaban derrocar el Gobierno Bolivariano, “yo era uno de los que no entendía cómo era posible que se permitiera eso, que unos miliares tardes se mantuvieran allí, controlando ese espacio y que no se les diera una respuesta firme. Aquello nos parecía interminable, pero se acabó; nos costó rabia y malestar, pero al final ganamos, los vencimos. Pero sobre todo, ganamos el saber que por fin tenemos a alguien en quien sabemos que podemos confiar: Hugo Chávez”.

Otro momento que el exguerrillero cita como una lección es el sabotaje petrolero de 2003: “Lo mismo, el pueblo respondió y se movilizó, y ahí estaba Chávez pulseando, llevando la pelea hasta ganarla y descolocar al adversario. Fue una lección que debería bastar para que los cuadros de la izquierda que todavía tenían algún recelo, los dejaran de lado. A mí se me quitaron todos; estoy convencido de que no hay otra opción para el pueblo sino Chávez y hay que poner todas las energías en ganar el 7 de octubre con una ventaja grande”.

Otro maestro del “pulseo”, a quien Labana Cordero cita como ejemplo de integridad, es José Vicente Rangel, quien era diputado durante el régimen de Betancourt e hizo posible la publicación de su libro, que en 1969 comenzó a circular en la clandestinidad: “Sabemos del pulseo que él sostuvo con adecos, con los cuerpos represivos. Ya en esa época él era la voz del maestro que orientaba y pulseaba, que iba de cárcel en cárcel diciendo: “Venga a buscar al preso tal o cual, y si no se lo entregaban, lo buscaba en otro sitio, y en otro, y en otro; lo reclamaba públicamente, denunciaba su desaparición. En eso hasta se jugaba la vida”.
UN LIBRO PARA PELEAR

Efraín Labana Cordero hizo estas reflexiones en la presentación de su libro, que se realizó el pasado martes a las puertas de la Casa de la Cultura de El Tocuyo, donde funcionó el cuartel Corpahuaico del Ejército, centro de mando del TO3, que también albergaba celdas de aislamiento y tortura. Allí, frente a mujeres y hombres del pueblo, Declaró que “este libro nació peleando y va a seguir peleando, y la pelea ahorita es por la victoria del 7 de octubre”.

En el acto de presentación del libro estuvieron presentes dos compañeros de celda de Labana Cordero, Imaldo Barrio y Oscar Agüero. Ellos corrieron una suerte similar: durante siete meses fueron sometidos a torturas continuas hasta que los pusieron en la calle con un pasaporte y le advirtieron que tenían 24 horas para irse del país “o lo íbamos a lamentar, pero no nos fuimos, nos escondimos y así tuvimos que vivir mucho tiempo”, comentó Barrios.
PARA SABER QUÉ HACER

“Yo acepté que mi testimonio s epubklioacra como libro, porque querpia que sirviera para que la militancia suoera cómo actuar frente al enemigo. Todos sabíamso que podpaismo ser herdios, asesiandos o somerudos a tortutra, y quise compartir mi expenirnai, para que los coampeñror susoeiran cṕomo era la realidad en la cárcel”, declaró Labana Cordero.

Los primeros 1.000 ejemplares se distribuirán en actos con el autor. Por ahora, se puede descargar, en formato pdf, en la página web del Minci www.minci.gob.ve.

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