domingo, 16 de marzo de 2014

MARACAIBO: YUKPAS NO SE CALAN ECOCIDIO Y PIDEN RESPETO HACIA LOS ÁRBOLES VÍCTIMAS DE LOS GUARIMBEROS

MARACAIBO: YUKPAS NO SE CALAN ECOCIDIO Y PIDEN RESPETO HACIA LOS ÁRBOLES VÍCTIMAS DE LOS GUARIMBEROS
Pero frente al desatino, los zulianos de buena voluntad han alzado su voz y han pedido sanciones ejemplarizantes para los ecocidas.
Las calles de Maracaibo se han convertido en un campo santo donde reposan más de 800 árboles derribados por la furia desatada entre una minoría que dice protestar pacíficamente por un mejor país. Paradójicamente, allí a la vista de todos, como evidencia de la irracionalidad y la falta de respeto por la vida, yacen en cualquier esquina cujíes, ceibas, búcaros,nim, mangos, jabillos, entre tantos otros. Los que en algún momento brindaron su sombra y sus frutos, ya no están.

Pero frente al desatino, los zulianos de buena voluntad han alzado su voz y han pedido sanciones ejemplarizantes para los ecocidas. En este conglomerado de voces y conciencias a favor de la naturaleza, nuestros hermanos indígenas tienen mucho que decir. Para la cultura Yukpa, por ejemplo, no podía pasar desapercibida la tala indiscriminada acontecida en nuestra ciudad, ya que dentro de su cosmovisión los árboles son sagrados.

En los relatos que han pasado de generación en generación entre los Yukpas, se habla de un ser superior llamado Amoricha o Kumoko, quien fue advertido por un pájaro carpintero sobre la existencia de un árbol del cual manaba sangre. De ese árbol, en medio del bosque, el Dios Yukpa dio vida al primer hombre y a la primera mujer.

Hoy día, algunos descendientes de ese Padre Árbol, quienes habitan en el kilómetro 16 de la vía a Perijá, ven con tristeza y preocupación lo que está sucediendo. Los hombres de esa comunidad, asentada en la Granja Manú (Árbol Maduro en idioma Yukpa), se han trasladado a Maracaibo para recolectar los troncos de los árboles que han sido talados en diversas zonas de la ciudad, como una forma de pedir perdón a la naturaleza ante el daño ocasionado por los seres humanos.

Adelso, uno de los líderes del grupo, es un hombre de pocas palabras, sin embargo en medio de la faena de cargar los troncos hasta el camión reflexiona en voz alta: “Si nosotros necesitamos las maticas pa’ la sombra ¿por qué las van a cortar?”

La pregunta queda en el aire. Los troncos recolectados, con el apoyo de la Gobernación Bolivariana del Zulia, serán llevados hasta la Granja Manú con la solemnidad que exige esta cultura milenaria, por haber sido árboles dadores de vida, de oxígeno y de cobijo. Esta Maracaibo Herida, cuenta con quienes ofrecen sus mejores esfuerzos para sanarla.

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