sábado, 7 de julio de 2012

¡El príncipe está desnudo! Jorge Enrique Robledo

¡El príncipe está desnudo!
Jorge Enrique Robledo


Lo que mal empieza, mal acaba, dice la sabiduría popular. Y le cae a la perfección al propósito del presidente Juan Manuel Santos y de todos los partidos de la llamada “unidad nacional” de hacer una reforma a la justicia diseñada para concentrar aún más el poder en el Ejecutivo. Esto, sometiendo al Legislativo, recortando la autonomía de los jueces y logrando unas altas cortes de bolsillo, intentona que además se tramitó, con todo descaro, de la peor manera: repartiendo escandalosas canonjías entre los congresistas que pondrían los votos que legalizaran el desafuero y entre los magistrados que se supone debían otorgarle la respetabilidad de la que carecía.

En cuanto a la justicia para el ciudadano de a pie, nunca se propuso darles respuesta a sus necesidades, pero sí se utilizó para menguar aún más la separación de los poderes y aumentar la privatización en manos de ignorantes en esos menesteres, en tanto les mejoraban a los banqueros las condiciones de sus procesos, siempre siguiendo las orientaciones del Banco Mundial (http://bit.ly/LkUbEN).

Esta reforma profundamente regresiva no apareció, como se ha dicho de manera falaz, durante la conciliación de los textos aprobados en Cámara y Senado, es decir, en la novena votación en el Congreso. No. Ese fue un árbol que nació torcido. Así lo prueba que a lo largo del trámite de diez meses, incontables analistas, editorialistas, organizaciones de jueces y demás trabajadores de la justicia, el sindicalismo y el Polo Democrático Alternativo, entre otros muchos, clamaran por el archivo del proyecto, dada su naturaleza retardataria. Pero más pudieron los intereses ocultos que aupaban la reforma y la soberbia de Santos, quien terminó por creerse los ditirambos con los que lo califica la publicidad de la Casa de Nariño, exageraciones hasta cómicas que repite el unanimismo pernicioso promovido por los pocos pero muy gordos y lustrosos gatos que ganan con el gobierno.

En cuanto a la actuación de los congresistas de la llamada “unidad nacional” en el trámite de la reforma, es evidente su importancia. Sin la gran manguala que conforman los partidos santistas en Cámara y Senado, el proyecto no habría llegado a donde llegó. Pero ello tampoco habría ocurrido sin que Santos pusiera todo su poder burocrático para auparlo, poder que a lo largo de cuatro debates ejerció a través de Germán Vargas Lleras como ministro de Justicia, trámite que también hace a este responsable principalísimo de lo ocurrido así ahora ande dedicado a las casitas “gratis” que ya se supo a quién enriquecerán en primer término y que deben servir para la reelección de su jefe o para su propia candidatura. Pero que no resulte que la chamusquina política alcance a otros además de a Juan Carlos Esguerra.

Tiene profundas razones, entonces, que causara tanta indignación ciudadana ver a Santos, como Poncio Pilatos, lavándose las manos por la aprobación final de la reforma, echándoles toda la culpa a sus congresistas y pasándose por la faja la Constitución que juró cumplir, hecho este último de una gravedad excepcional. Por si faltaran dudas, quedan notificados los colombianos de la falta de escrúpulos del jefe del Estado, tanto en lo que se propone como en las maneras para lograrlo. Con todo derecho, Juan Manuel Santos concursa para escoger al peor presidente de la historia de Colombia. Por mucho que sus cortesanos de todos los tipos le ponderen las calidades de sus vestiduras, lo cierto es que el Príncipe de Anapoima anda desnudo.

Sin la gran movilización que generó la tentativa santista de imponerle al país una reforma a la justicia diseñada en beneficio de unos pocos, Santos no hubiera reculado como reculó. En la Casa de Nariño entendieron que un referendo revocatorio, más la amplitud de la lucha política que lo acompañaría, sería un plebiscito contra el propio Santos. El país queda en deuda con los trabajadores de la Rama Judicial, quienes unidos en torno al Observatorio a la Justicia les dieron ejemplo de resistencia civil a los colombianos.

¿Es este “El futuro que queremos”?

¿Es este “El futuro que queremos”?Ricardo Rojas Quiroga

Los 193 países miembros de las Naciones Unidas, incluido Bolivia, que el pasado mes de junio en Río de Janeiro-Brasil participaron de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible - Rio+20, tras 10 días de reuniones, acordaron y aprobaron un plan por el medio ambiente y contra la pobreza plasmado en el documento “El futuro que queremos”, que tiene como ejes principales la “Economía Verde” en el contexto del desarrollo sustentable y la erradicación de la pobreza y el marco institucional para este desarrollo. Este plan merece una valoración tanto de sus elementos positivos hacia el futuro, como de sus grandes debilidades, expresadas además en la falta de ambición y concreción de los acuerdos.

El documento final muestra una serie de acciones positivas, las cuales se consideran como un avance en la solución a la crisis socio-ambiental, sin embargo éstas son escasas frente a lo esperado por la sociedad civil, además de no resolver el problema de forma estructural sino simplemente de forma parcial. Entre éstas están: el fortalecimiento del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a través de un consejo administrativo de todos los Estados miembros y la dotación de mayores recursos financieros;la creación de un nuevo indicador global de bienestar que incorpore no sólo el Producto Interno Bruto (PIB), sino también indicadores que tomen en cuenta la dimensión social y ambiental; el establecimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible como extensión de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para elaborar el marco internacional de referencia para el desarrollo sostenible y; la adopción de un plan decenal de nuevos estándares de producción y consumo sostenible que permita la valoración y el planteamiento de la modificación de las pautas actuales de producción y consumo.

Los elementos negativos, y que son de suma preocupación para la sociedad civil en su conjunto, muestran que este documento apunta al crecimiento económico y no así a combatir las causas estructurales del problema. Para empezar, en el documento no se define claramente el concepto de economía verde, proporcionando simplemente pautas sobre qué características debiera tener este concepto, contribuyendo así a potenciar la mercantilización y financialización de los ciclos y funciones de la naturaleza, bajo el argumento de que el medio ambiente sólo podrá preservarse si incorporamos su valor económico al mercado.

Por otra parte, en el documento se le asigna un valor monetario a la biodiversidad y su capacidad de proveer servicios esenciales como base del desarrollo sostenible y el bienestar humano, promoviendo la inversión privada a través de incentivos y políticas para la conservación de la diversidad biológica expandiendo la posibilidad de nuevos mercados e instrumentos financieros para la mercantilización de la naturaleza.Asimismo, prioriza nuevamente lo económico, concibiendo el crecimiento económico como la estrategia principal y necesaria para alcanzar las dimensiones social y ambiental del desarrollo sostenible. Además de no reconocer que el crecimiento económico ilimitado no es posible en un planeta finito.

A pesar de que el principio de Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas -enunciado formalmente hace diez años como parte de la declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo respecto al papel de los Estados en la construcción del Desarrollo Sostenible- está reconocido, no existe claridad sobre las obligaciones de los países desarrollados para su cumplimiento, y no hay mención de que la economía verde esté sujeta a este principio. Por otro lado, tampoco se acuerda un plan de eliminación de subsidios para el uso de combustibles fósiles, los cuales son las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) causantes del cambio climático.

Asimismo, en el documento se ignora la necesidad de que los países industrializados admitan su deuda ecológica, a través de la creación de un fondo de financiación y la transmisión de tecnología a los países en desarrollo y se insiste en que el acceso al crédito y a los mercados, así como a las inversiones tecnológicas, permitirán se garantice alimentos para toda la población, sin tomar en cuenta la accesibilidad y distribución de los mismos.

Finalmente, el documento no permite llegar a consensos internacionales sobre temas claves para la sostenibilidad, como la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero por los países industrializados.

Por todo esto, se puede afirmar que este no es “El futuro que queremos”, lo planteado en este documento no logrará resolver la actual crisis socio-ambiental, ya que el mismo omite deliberadamente el tratamiento real de las causas estructurales de la crisis, sin plantear los cambios de fondo necesarios en el sistema económico actual, además de que no compromete a los países desarrollados a disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero, que son los principales causantes del cambio climático. A su vez, el concepto de economía verde es una falsa solución a la crisis ambiental, social y económica ya que pretendería mercantilizar las funciones y los ciclos de la naturaleza. Por otro lado, la inclusión del concepto de “derechos de la naturaleza” termina legitimando la “economía verde”. Ante esto, existe la urgente necesidad de discutir y reflexionar sobre la construcción de un nuevo paradigma desde Latinoamérica, basado en principios y cosmovisiones que busquen la inclusión sociocultural, económica y ambiental en armonía con la Madre Tierra.

- Ricardo Rojas Quiroga es miembro de la Unidad de Acción Política de la UAP

Reflexiones sobre la Cumbre de los Pueblos por la Justicia Social y Ambiental

Reflexiones sobre la Cumbre de los Pueblos por la Justicia Social y AmbientalRicardo Rojas Quiroga
Con el objetivo de debatir y proponer desde la sociedad civil soluciones alternativas a la crisis socio-ambiental, además de manifestarse en contra del concepto de economía verde propuesto por las Naciones Unidas, distintos movimientos sociales que aglutinan a mujeres, jóvenes, indígenas, campesinos y trabajadores de todo el planeta, llevaron a cabo la Cumbre de los Pueblos por la Justicia Social y Ambiental de forma paralela a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable Rio+20.

Es así que una serie de eventos auto gestionados fueron organizados, entre ellos, espacios de debate de contenido y síntesis de las reflexiones locales de acuerdo a los tres ejes de la Cumbre de los Pueblos: 1) causas estructurales de las crisis e injusticias sociales y ambientales, falsas soluciones y nuevas formas de acumulación del capital sobre los pueblos y territorios; 2) soluciones reales y nuevos paradigmas de los pueblos y; 3) agendas, campañas y movilizaciones que unifican el proceso de lucha anticapitalista después de la Cumbre Rio+20. Asimismo, se realizaron plenarias temáticas seguidas de asambleas, con el objetivo de construir un posicionamiento desde la sociedad civil que pueda incidir y hacer frente a la Conferencia oficial - Rio+20 en el contexto más amplio de la crisis socio-ambiental.

Sin embargo, como en la mayoría de las cumbres sociales, si bien se abordó la reflexión teórica sobre las soluciones reales y nuevos paradigmas desde los pueblos para enfrentar la actual crisis socio-ambiental, como el Vivir Bien, ésta no fue profundizada, por lo que una vez más no se trabajó en la generación de herramientas prácticas que se puedan replicar, ni en la identificación de insumos reales para la construcción de un modelo alternativo al actual. Por lo cual, la reflexión teórica sirvió más bien para socializar la problemática de los pueblos en torno a la imposición de un modelo capitalista que vulnera sus derechos y así poder establecer enfoques comunes para compartir y concertar temas, estrategias, luchas y campañas.

En este sentido, la incidencia que pudo realizar la Cumbre de los Pueblos con el espacio oficial, se limitó a un diálogo de aproximadamente una hora con el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en el que se hizo entrega de la declaración final de la Cumbre de los Pueblos, en el documento se expresa la frustración y decepción frente a los pobres resultados de la Conferencia oficial plasmados en el documento “El futuro que queremos”. Mostrando que no hubo un adecuado proceso para involucrar a la sociedad civil, ni tampoco medios para poder incidir en los tomadores de decisión. Del mismo modo, queda clara la necesidad de que la participación y propuestas de la sociedad civil en este tipo de eventos sean vinculantes sobre la decisión que tomen los Estados.

Se debe destacar el trabajo previo y durante la Cumbre de los Pueblos de las diferentes organizaciones sociales involucradas, ya que realizaron aportes mediante posicionamientos y distintos documentos que contribuyeron a la reflexión y el debate sobre las causas de la actual crisis socio-ambiental y la construcción de modelos alternativos. Es importante considerar también que una de las riquezas fue la creación de este espacio de expresión y participación alternativo del proceso.

Sin embargo, de aquí en adelante, se debe reflexionar para poder encontrar espacios adecuados a través de los cuales se puedan identificar herramientas e insumos, además de trabajar en un cambio de mentalidad de la sociedad civil para impulsar un cambio en el modelo civilizatorio y así llegar a la concreción de un nuevo paradigma hacia el Vivir Bien. Por otro lado, se deben fortalecer estos espacios de participación de la sociedad civil además de mejorar las estrategias de articulación u otras formas alternativas de incidencia con sus gobiernos.

- Ricardo Rojas Quiroga es miembro de la Unidad de Acción Política de CIPCA.

Un dragón en el patio trasero

Un dragón en el patio trasero
Raúl Zibechi
La crisis política en Paraguay y sus repercusiones en la región, desplazaron la visita del primer ministro chino, Wen Jiabao y la renuncia del principal cargo del Mercosur, a un segundo plano de la agenda informativa. China mostró que está dispuesta a jugar fuerte incluso en la principal zona de influencia de Estados Unidos. 

Las polémicas a raíz del golpe en Paraguay, la suspensión del país del Mercosur y el ingreso de Venezuela no consiguen disimular las dificultades del bloque, aquejado por las consecuencias de la crisis mundial y el ascenso de China como potencia global. La alianza está paralizada porque lo que conviene a unos perjudica a los otros.

Expresión de las dificultades fue la renuncia del embajador Samuel Pinheiro Guimarães, Alto Representante General del Mercosur, en la reciente cumbre en Mendoza. En su carta-relatorio de despedida traza un lúcido análisis sobre la realidad actual del bloque.

Señala que la crisis económica en Europa y Estados Unidos y el ascenso de China generan un enorme flujo de capitales hacia el sur que “erosiona los vínculos comerciales intra-Mercosur que son el principal cimiento del proceso de integración”. La desindustrialización, señala, es una de las peores consecuencias y debe ser enfrentada utilizando los recursos de la exportación de commodities.

Expansión gradual

En uno de los párrafos más polémicos, Pinheiro asegura que la Unasur “no puede ser la piedra fundamental para la construcción del bloque económico de América del Sur” porque Chile, Colombia y Perú firmaron tratados de libre comercio con Estados Unidos lo que imposibilita la construcción de políticas regionales de promoción del desarrollo.

Por eso cree que el bloque regional debe ser formado “a partir de la expansión gradual del Mercosur”, incluyendo a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Surinam y Guyana. Los últimos deberán contar con condiciones de ingreso especiales por su bajo nivel de desarrollo y el interés político que tienen para la región.

Para avanzar, dice el embajador, el bloque debe aumentar de forma significativa la coordinación política y la cooperación económica. “La característica central del Mercosur son las asimetrías”, que provocan tensiones políticas. Apuesta por una fuerte expansión de los recursos del Fondo para la Convergencia Estructural para favorecer a los más pequeños, que hoy cuenta con apenas 100 millones de dólares anuales.

Quizá el momento más luminoso de su carta sea el párrafo 34: “En un mundo multipolar, en crisis, con grandes cambios de poder, no es del interés de ningún bloque o de ninguna gran potencia la constitución o el fortalecimiento de un nuevo bloque de Estados, en especial si son periféricos. Cualquier gran potencia considera más conveniente negociar acuerdos con Estados aislados, en especial si son países subdesarrollados, más débiles económica y políticamente”.

Sólo a los miembros del Mercosur les interesa su bloque. Sin embargo, cuando fue creado en 1991 no fue concebido como organismo para apoyar el desarrollo sino como unión aduanera para promover el libre comercio. La propuesta de Pinheiro consiste en que llegue a ser capaz de impulsar un desarrollo regional armonioso y equilibrado, eliminando las asimetrías y construyendo una legislación común de modo gradual.

Este viraje es necesario porque las respuestas de los países industrializados a la crisis son “una verdadera suspensión, en al práctica, de los acuerdos de la OMC negociados en la época de hegemonía del pensamiento neoliberal”. Si el Mercosur no da estos pasos, “podrá sobrevivir pero siempre de modo claudicante y no se transformará en un bloque de países capaz de defender y promover sus intereses en este nuevo mundo que surgirá de las crisis que vivimos”. El diagnóstico hecho por uno de los más destacados intelectuales de Brasil apunta que el mundo está ingresando en un período de creciente proteccionismo, de ahí la necesidad de formar bloques con fuerte comercio interior.



China se anima

Wen Jiabao, primer ministro chino, visitaba la región cuando se producía el golpe en Paraguay. El momento álgido de su visita a Brasil, Uruguay y Argentina, fue la videoconferencia que mantuvo desde Buenos Aires el lunes 25 con Dilma Rousseff, Cristina Fernández y José Mujica.

Según la agencia china Xinhua el primer ministro hizo tres propuestas: fortalecer la confianza mutua y la comunicación estratégica con el Mercosur, duplicar el comercio para 2016 llevándolo a 200.000 millones de dólares, además de las inversiones y la cooperación financiera y tecnológica, y fomentar las relaciones bilaterales en el campo de la educación y la cultura (Xinghua, 25 de junio de 2012).

La propuesta de Wen Jiabao fue interpretada por sus interlocutores como lo que realmente es: una vasta alianza estratégica que incluye también un tratado de libre comercio China-Mercosur. A destacar que se aprovechó que Paraguay estaba por ser suspendido del Mercosur, ya que no tiene relaciones con China. Dos días después ofreció una importante disertación en la CEPAL, en Santiago de Chile.

Su propuesta dirigida a América Latina y el Caribe consiste en “combatir el proteccionismo”, “profundizar la cooperación estratégica” y abrir nuevos mercados con el objetivo de que el intercambio comercial bilateral “supere los 400.000 millones de dólares en el próximo lustro” (Xinghua, 26 de junio de 2012). Propuso la creación de un fondo de cooperación al que China hará un aporte inicial de 5.000 millones de dólares y una línea de crédito de 10.000 millones del Banco de Desarrollo de China para la construcción de infraestructuras.

Además propuso una amplia cooperación agrícola y establecer un mecanismo de reserva alimentaria de emergencia de 500 mil toneladas destinado a contingencias naturales y ayuda alimentaria, incluyendo la instalación de centros de investigación y desarrollo en ciencia y tecnología agrícolas.

La oferta china luce tentadora en momentos en que el Mercosur atraviesa enormes dificultades. La CEPAL elaboró un documento titulado “Diálogo y cooperación ante los nuevos desafíos globales” donde analiza las posibilidades que se abren a la región ante el ascenso chino. Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de CEPAL, señaló en el prólogo que la región está ante una oportunidad histórica para dar un salto en infraestructura, innovación y recursos humanos, o sea “traducir la renta de los recursos naturales en formas variadas de capital humano, físico e institucional”.

Para dar se salto debe atraer inversión directa de China que le permita diversificar las exportaciones. De los más de 40 apartados que incluye el documento, uno debería ser especialmente atendido por los países de América del Sur: hacia 2030 dos tercios de la población de clase media vivirán en la región Asia-Pacífico frente a sólo el 21 por ciento que lo harán en Europa y América del Norte.

En consecuencia, la clase media asiática se transformará en “mercado clave para los alimentos, confecciones de mayor calidad, turismo, fármacos, servicios médicos, retail y artículos de lujo”, lo que permitirá que América Latina diversifique sus exportaciones y les sume valor agregado. Agrega que la internacionalización del renminbi puede beneficiar a la región ya que China se convirtió en su segundo socio comercial.

Por una agenda regional

Entre las conclusiones se destaca que el ascenso de China permite a la región sudamericana prolongar el ciclo favorable de términos de intercambio que vive desde 2003. “Si no se aprovecha bien el momento, podría acentuarse el proceso de reprimarización exportadora, estableciendo modalidades renovadas del vínculo centro-periferia”.

La CEPAL apunta la necesidad de establecer una “agenda regional concertada de prioridades”, que supere las iniciativas unilaterales. O sea, lo decisivo es lo que denomina como el “desafío interno”. En este punto decisivo, el análisis de Samuel Pinheiro y de la CEPAL coinciden plenamente. Sin embargo, la guerra comercial entre los miembros del Mercosur sigue siendo un factor de desestabilización.

Las divisiones a menudo escalan de la economía a la política. El ingreso de Venezuela decidido en la cumbre de Mendoza provoca reacciones encontradas. Es el tipo de problemas al que alude Pinheiro: falta de confianza mutua, falta de visión estratégica, predominio de las cuestiones locales por sobre las generales y del corto plazo sobre el largo, incapacidad de comprender los cambios globales. En otras palabras, es el predominio de la “pequeña política”. Lo que está en juego es demasiado importante y no todos parecen comprenderlo.

 Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

El Foro de São Paulo y la izquierda latinoamericana hoy

El Foro de São Paulo y la izquierda latinoamericana hoyEmir Sader

Desde su primera reunión, en 1990, en São Paulo, el Foro de los partidos de izquierda de América Latina – que lleva el nombre de la ciudad donde se reunió por primera vez–, el Foro de São Paulo ha pasado por diferentes etapas, hasta este encuentro en Caracas, de forma paralela a la trayectoria de la izquierda latinoamericana.

1990 fue el año del lanzamiento del Consenso de Washington, expresión programática del neoliberalismo y de su “pensamiento único”. Se sentían tan seguros y victoriosos, al punto que las fuerzas neoliberales codificaron su triunfo en normas obligatorias “para cualquiera gobierno serio”.

En la propia América Latina encontraron eco en la derecha radical de Pinochet, en la socialdemocracia chilena, brasileña, venezolana, pasando por los nacionalismos peronista en la Argentina y del PRI en México.

Las fuerzas de izquierda, en los planos social, político e ideológico, se encontraban a la defensiva, resistiendo a la avalancha neoliberal, que detentaba la hegemonía en el continente y los gobiernos de prácticamente todos los países. El Foro de São Paulo era un espacio de resistencia, de denuncia, pero también de formulación de alternativas.

La situación cambió de una década a otra, cuando el campo popular pasó de la defensiva a la disputa de alternativas, a las lides electorales para conquistar gobiernos y construir realmente alternativas posneoliberales.

Cuando se reúne en Caracas, el Foro de São Paulo encara otra fase de la izquierda latinoamericana. Basta decir que están presentes varios partidos que se encuentran en los gobiernos de sus países desde hace más de 10 años –como en el caso de la PSUV de Venezuela -, o casi llegan a la década, como el PT de Brasil, el Frente Amplio de Uruguay, el MAS de Bolivia, Alianza País de Ecuador.

Entre otras preocupaciones, se encuentra el problema del rol de los partidos frente a los procesos posneoliberales. Los grandes protagonistas de estos procesos son gobiernos de alianza, bajo la dirección de partidos de izquierda. El papel de los partidos de izquierda es, ante todo, defender los intereses de la izquierda en alianzas de centro-izquierda, para garantizar la profundización de las posiciones antineoliberales y anticapitalistas de la izquierda. Hacerlo es no sólo luchar contra los rezagos del neoliberalismo –el poder del capital financiero, del agronegocio, de la media privada, entre otros-, sino también articular el posneoliberalismo con el anticapitalismo y la construcción de un modelo alternativo en América Latina.

Esta reunión del Foro de São Paulo se lleva a cabo en el marco de las elecciones presidenciales de Venezuela, cuando Hugo Chávez debe conquistar un nuevo mandato y consolidar la segunda década de gobiernos pos neoliberales en el continente. Y, a la vez, cuando gobiernos neoliberales enfrentan varias dificultades, entre ellas: los conflictos en torno a las necesidades ineludibles de desarrollo económico y el equilibrio medioambiental.

No hay solución óptima, general, que señale la resolución de todos los conflictos y casos particulares. Una de las tareas esenciales de la actualidad es que los intelectuales y los dirigentes políticos y sociales construyan los espacios de debate entre los gobiernos y los movimientos sociales – indígenas, campesinos, ecológicos – para la solución concreta, política, negociada, de cada uno de los conflictos. Y, a la vez, organizar las formas de investigación teórica, analítica, y un enfoque más general, más allá de los dilemas concretos, de modelos alternativos que compatibilicen, incluso bajo fuertes tensiones teóricas y políticas y necesidades constantes de siempre, renovadas formas de síntesis concretas entre el desarrollo económico y la protección del medioambiente.

El Foro de Sao Paulo es uno de los espacios en condiciones de asumir esta tarea, como contribución esencial al avance de los gobiernos posneoliberales en la dirección del anticapitalismo y del socialismo. (Traducción: ALAI)

 Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Fuerzas sirias prosiguen ofensiva contra bandas armadas

Fuerzas sirias prosiguen ofensiva contra bandas armadas
Damasco, 7 jul (PL) Fuerzas del Ejército Árabe Sirio prosiguen hoy la ofensiva contra reductos de las bandas armadas en varias partes del país, reportaron las autoridades.

En Azaz, en la provincia de Alepo, a 350 kilómetros al norte de la capital, el Ejército enfrentó a un grupo armado provocando la muerte y heridas a varios de sus efectivos, mientras eran destruidos seis vehículos artillados con ametralladoras y una ambulancia robada por los insurgentes.

Asimismo en la provincia de Homs, a 162 kilómetros al norte de Damasco, fuerzas sirias enfrentaron a un grupo armado que intentaba infiltrarse desde el Líbano por la zona de al-Sarhaniya, un área rural de al-Qseir.

En el enfrentamiento murieron decenas de infiltrados y por la parte siria perdió la vida un cabo y tres uniformados resultaron heridos, precisó una fuente del gobierno provincial.

Otros choques tuvieron lugar en Orontes, cerca de al-Qseir , y una banda armada incendió tierras de cultivo en la aldea de Al-Fulla, próxima a Houla.

Mientras socorristas y aldeanos trataban de extinguir las llamas, fueron atacados por una banda que causó la muerte de una persona y heridas a otra.

Por otra parte, varios opositores al gobierno fueron neutralizados cuando trataban de realizar una acción contra participantes en una mezquita en el barrio de Mezzeh, en el oeste de Damasco, durante las plegarias de los viernes.

Asimismo varias explosiones fueron escuchadas al mediodía del viernes en áreas de Damasco Campo al sureste de la capital, aunque se desconocen las causas de las mismas.

Esa región fue centro en los últimos días de operaciones de limpieza emprendidas por fuerzas gubernamentales contra grupos armados.

Por otra parte, una fuente que pidió el anonimato confirmó la deserción del general Manaf Tlas, vinculado a la Guardia Republicana y conocido del presidente Bashar al-Assad, aunque sin poder precisar hacia donde fue su huida.

La televisión siria presentó este viernes al terrorista Ali Khassem Mohammad, quien dijo ser miembro de una banda armada que atacó la clínica de Al-Khaaldieh en la ciudad de Homs, y asesinó a todos sus trabajadores.

Filmamos nuestro asalto y enviamos las imágenes al canal al-Jazeera, para difundirlas y acusar al Ejército de cometer al crimen, declaró el sujeto, quien además reconoció su participación en el contrabando de armas y de dispositivos de telecomunicación desde el Líbano a Siria.

El detenido planeó también que los grupos irregulares cuentan en sus filas con personas provenientes de Yemen y Líbano, quienes se especializan en la fabricación de artefactos explosivos que son utilizados en los coches-bomba.

Oportuna acción de la PNB evitó violencia opositora en La Vega