jueves, 12 de julio de 2012

La Refundación del Estado de Honduras

La Refundación del Estado de Honduras
Gustavo Zelaya

El término “refundación” ha sido muy mencionado en la propaganda y en las proclamas pero no suficientemente debatido en sus posibles forma y contenidos, probablemente su definición genere mayor claridad sobre una de las propuestas principales del partido Libertad y Refundación; algo muy necesario porque no se trata solamente de un problema semántico o conceptual sino de un tema político que está en el centro de la lucha de la Resistencia Popular. En esta ocasión voy a abusar un poco de la subjetividad para utilizar ese término como sinónimo de transformación. Es decir, voy a obviar el hecho de que refundar, según la versión digital del diccionario de la Real Academia de la Lengua significa: “Volver a fundar algo. Refundar una ciudad. Revisar la marcha de una entidad o institución, para hacerla volver a sus principios originales o para adaptar estos a los nuevos tiempos”. Esa continua adaptación es uno de los rasgos principales del capitalismo, se refunda según las exigencias del desarrollo social y ajusta sus mecanismos para enfrentar los momentos de crisis sin alterar su función explotadora y de acumulación del capital, intenta expandirse independientemente de límites geográficos y de cualquier teorización que pretenda “humanizarlo” y justificar su existencia.

En el caso nacional no se trata de hacer volver al Estado ni a la sociedad hondureña a los “principios originales” sobre los que fue construida ni para adaptar las instituciones a los nuevos tiempos. No sólo es “revisar” la historia y de interpretar cómo ha sido su marcha, más de cien años de atraso y miseria son suficiente prueba de cómo se ha gobernado el país y cómo se ha manipulado nuestra historia.

Esos principios originales, fundacionales, pueden reconocerse desde los últimos veinte años del siglo XIX con las primeras concesiones mineras y un tiempo después con la explotación del banano en gran escala de parte de compañías norteamericanas; se refrescan continuamente en forma de maquilas y especulación financiera; se encuentran en el sistema capitalista desarrollado en nuestra Honduras y en las formas ideológicas que se desprenden de tal régimen. Todo ese basamento económico y espiritual ha dado lugar a una sociedad marcada por la exclusión social, la inequidad, la corrupción, la explotación del trabajo humano, la entrega de la soberanía y el saqueo de los recursos naturales; en fin, a una degradación general que tiene como esencia a la violencia ejercida desde el poder político y sus diversas ramificaciones burocráticas y desde el poder económico que aliena al trabajador de la riqueza que él mismo genera; fundamentalmente, esa situación de violencia descarga su furia sobre los más desprotegidos como son las mujeres y los jóvenes y ha convertido a todos los componentes del sistema en objetos de consumo que se pueden intercambiar por otros y que pueden ser desechados cuando no sean útiles. Hombres, mujeres, jóvenes, niños, zapatos, bosques, ríos, conciencias, hospitales, computadoras, camisas, zapatos, ciudades enteras, todo es desechable y sujeto de compra y venta. 

Uno de los rasgos más notorios del capitalismo nacional es la existencia de un Estado totalmente opuesto a las prácticas democráticas, con una institucionalidad muy débil, con un poder ejecutivo que centraliza la mayor parte de las decisiones y las pone al servicio de los intereses de los grupos económicos dominantes. Desde ese Estado se ha profundizado la vulnerabilidad social y la exclusión de grandes grupos de población; la irracional explotación del territorio en donde las tierras propias para la agricultura se destinan para otros fines, la venta de muchas porciones del país y su entrega servil a los poderosos ha hecho del territorio una zona expuesta a desastres naturales, al cambio climático y del todo insegura por el acaparamiento, la complicidad con el narcotráfico y con otras formas del crimen organizado.

El país no es vulnerable a los fenómenos naturales y al cambio climático por estar ubicado en determinada región del planeta, esos riesgos existen y se acentúan por el tipo de régimen económico que privilegia la explotación intensiva de los recursos naturales y provoca que grandes grupos de población sean vulnerables por causa de la exclusión y se vean orillados a sobrevivir en condiciones lamentables. Esta forma de padecimiento se profundiza mucho más cuando se aleja la posibilidad de disfrutar de los derechos fundamentales y se impide la participación ciudadana en asuntos que tienen que ver con su bienestar. Al no poder resolver las demandas sociales el Estado acude al recurso de la fuerza y a la brutal represión y el pueblo desarrolla sus formas de respuesta para enfrentar la miseria y la locura estatal que se apoya en el garrote y la muerte. Uno de los ejemplos más claros de lo anterior es el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 y la réplica popular con la organización del Frente Nacional de Resistencia Popular y del partido Libertad y Refundación.

La obediencia ciega hacia el imperialismo norteamericano y el servilismo de los políticos que han dirigido al Estado, que lo conciben como propiedad privada y botín particular, ha impedido su democratización y lo han vuelto muy sensible a las crisis económicas. Desde las distintas instancias estatales se ha hecho todo lo posible para provocar más exclusión afectando hasta el 60% de las mujeres que viven en el campo, hay más desempleo, mayores niveles de miseria, a tal grado que las llamadas políticas públicas no reducen las diferencias entre pobres y ricos, más bien agrandan los grupos de hondureños expuestos a la pobreza y a la indigencia y reducen el tamaño de los grupos sociales dominantes que ven aumentadas sus riquezas materiales en los momentos de crisis. En esta situación en donde florecen los negocios ilícitos a costa de la sangre y el sudor de miles y miles de hondureños, somos testigos de los crímenes contra las mujeres en niveles superiores a los de los hombres y crece también la cobertura de la industria de la seguridad, dedicada también a la protección de los políticos tradicionales y de los criminales, valga la redundancia.

La degradación del Estado hondureño se manifiesta también en la incapacidad y en la complicidad de las fuerzas represivas con el crimen organizado, tal circunstancia se expresa en todo el sistema de justicia y seguridad al punto de que los supuestos encargados de velar por la soberanía nacional desempeñan roles similares a la policía preventiva, hacen sentir su presencia en todas instituciones públicas y logran importantes ampliaciones en sus presupuestos. Dicho de otro modo: a partir del golpe de Estado contra Manuel Zelaya Rosales hay un acelerado proceso de militarización del Estado y de la sociedad.

Todo lo anterior es apenas un breve recuento acerca de la incapacidad del Estado por establecer relaciones sociales que hagan posible una vida más justa y equitativa; es una muestra de la degradación estatal que anula de manera absoluta la efectividad de cualquier política pública, incluso, hay una tendencia a desentenderse de las funciones propias del Estado y trasladar, por medio de la privatización de los servicios públicos, tales funciones a la empresa privada.

Ese Estado degradado, instrumento de dominio de la oligarquía, con su carácter antinacional y represivo, es razón suficiente para que se haga realidad el primer postulado del partido LIBRE: la refundación del Estado de Honduras. Esta es la misión fundamental del partido del pueblo, es el proceso revolucionario para la construcción de un Estado socialista y democrático, para que el pueblo realice plenamente sus derechos y su desarrollo material y espiritual. Es el modelo político, social y económico que pondrá fin a la pesadilla neoliberal que ha profundizado la desigualdad y la exclusión social.

Entre otras cosas, significa poner en marcha un sistema republicano que no esté controlado por los grupos de poder económico tradicionales y que crearon un Estado antidemocrático. Además, refundar es edificar un Estado Solidario que no sea asistencial ni facilitador, que no se encargue de generar más crisis ni de repartir beneficios. Desde esa instancia de poder político el partido LIBRE será capaz garantizar las libertades y los derechos, de desarrollar condiciones para una vida más justa y mayores grados de equidad en la distribución de la riqueza social.

Sobre los falsos dilemas: en relación al artículo ambientalismo versus extractivismo de Eduardo Paz Rada

Sobre los falsos dilemas: en relación al artículo ambientalismo versus extractivismo de Eduardo Paz Rada
Carlos A. Vicente , et al

Carlos A. Vicente, GRAIN y Acción por la Biodiversidad

El artículo de Eduardo Paz Rada abre expectativas desde el título de la nota por plantear uno de los debates más actuales en América Latina como lo son la problemática de la extracción de los bienes naturales de nuestro Continente y su utilización por el capitalismo para continuar su expansión y dominación.

Sin embargo equivoca el rumbo desde el principio al plantear que “en el fondo de la confrontación entre la defensa medioambiental y la economía de explotación primaria de recursos naturales se encuentra la misma pista: es decir ambos polos son parte de la estrategia imperialista de controlar los medios de vida más importantes del planeta”.

El autor desconoce en el artículo la existencia de una corriente de pensamiento en América Latina que lejos de un ambientalismo ligado a una estrategia imperialista se planta junto a los movimientos sociales para cuestionar el modelo extractivista de la mano de una profunda crítica al capitalismo y sus mecanismos depredadores al mismo tiempo que cuestiona las tradicionales propuestas desarrollistas de las izquierdas.

El movimiento ecologista ha hecho profundos aportes a estos debates en los últimos 30 años y su cuestionamiento central pasa por poner en debate el “desarrollo” en los términos en que se impuso desde mediados del siglo pasado e igualar los mecanismo de dominación y explotación de las personas dentro del capitalismo con los de dominación y explotación de la naturaleza que toda la sociedad occidental, hoy globalizada, propone para nuestra sociedad.

Las expresiones políticas de estas articulaciones durante la última década han sido múltiples y enriquecedoras y vale la pena detenerse en algunas de ellas para comprobar la amplitud de actores que involucra y los procesos en marcha.

La Conferencia de Cochabamaba sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra convocada por el Presidente Evo Morales realizada en abril del año 2010 fue un hito en el que claramente los pueblos expresaron que “La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida. Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos”.

Por otro lado en la reciente Cumbre de los Pueblos de Río de Janeiro, paralela a la Cumbre Oficial Río + 20, que pretendió imponer la lógica de la “economía verde” como alternativa, expresó “La defensa de los bienes comunes pasa por la garantía de una serie de derechos humanos y la naturaleza, la solidaridad y el respeto a las cosmovisiones y las creencias de los diferentes pueblos, como por ejemplo, la defensa del ” Buen Vivir” como forma de existir en armonía con la naturaleza, lo que presupone una transición justa a construirse con los trabajadores/as y el pueblo”.

Desde ambos espacios vienen construyéndose articulaciones y alianzas que, en muchos casos muy cerca de los gobiernos, están proponiendo y construyendo caminos alternativos al desarrollismo dominante propuesto por derechas e izquierdas.

Lo cierto es que la depredación de nuestro continente no se detendrá si el extractivismo. el modelo sojero, la minería a cielo abierto, las grandes obras de infraestructura, los monocultivos forestales, la industrialización feroz, la contaminación de tierra, agua y aire producidos por el “desarrollo” pasa a ser controlado por nuestros Estados Nacionales en lugar de serlo por grandes corporaciones.

Estamos seguros que la construcción de la Patria Grande Latinoamericana no será posible si no lo hacemos integrando las históricas luchas contra la dominación imperialista con las nuevas, que integrándose a las reivindicaciones históricas de pueblos indígenas y campesinos, proponen la soberanía alimentaria y los derechos de la madre tierra para una nueva sociedad que deje atrás el capitalismo y el patriarcado como ejes articuladores de los vínculos.

El gran desafío de nuestros gobiernos “progresistas” pasa por dejar de ser arrastrados por modelos impuestos desde el norte para encontrar en nuestra historia, en nuestras capacidades y en la defensa de nuestros bienes naturales y nuestros pueblos el camino para un buen vivir que sirva de modelo a la humanidad frente a los desafíos que el siglo veintiuno nos plantea de manera acuciante.


Política de hechos consumados, lo que no se dio en la sesión de la OEA

Política de hechos consumados, lo que no se dio en la sesión de la OEA

Mario Casartelli

1. Insulza quiso que no se expulsara a Paraguay de la OEA y que se reconociera al gobierno de Franco, dada la percepción de cierto clima de paz, de estabilidad, etc. Pero los cancilleres le dijeron algo así: “No. Disculpa, Insulza, nosotros entendemos el proceso por el cual está atravesando ese país y consideramos mejor seguir observando, analizando la situación, para después decidir, sin apresuramiento, a qué conclusiones arribamos en torno a Federico Franco y sus allegados”.

Lo que Insulza buscó es la aceptación -resignada- de este “gobierno”, en nombre de la tolerancia, de la paz, etc. Eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

2. Hace un par de años, una familia de conocidos estancieros paraguayos entraron con sus maquinarias en un terreno donde habitaban unos indìgenas, expulsando a éstos de allí (Alguito se publicó en la prensa). Defensores de los Derechos de los Indígenas reaccionaron y demostraron ante la justicia que, en términos legales, tales tierras pertenecen a los nativos (aceptemos, por ahora, “nativo” como sinónimo de indígena, porque nativos de aquí somos todos los que nacimos aquí). Sigamos. ¿Qué repondieron, entonces, los estancieros? “Correcto. Vamos a negociar. Estaremos un tiempo, unos cuantos meses, realizando los trabajos ya iniciados y después les devolvemos. Ya estamos adentro, y ya invertimos. Y en nombre de la no violencia, hagámoslo así”. Curiosa manera de negociar. Eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

3. Cuando Blas N. Riquelme, poseedor de vastas tierras y supermercados, etc, se apodera de hectáreas y hectáreas de tierra que no le corresponden en Curuguaty, con la anuencia de cierto sector político (curiosamente el que ahora se alzó vía golpe de Estado con el poder), eso pretende convertirse en una “Política de hechos consumados”.

4. Cuando el gobierno de EEUU invade Iraq en busca de “Armas de destrucción masiva”, que jamás encontraron porque no las había y, además sabían de antemano que tales armamentos los iraquíes no los tenían, el señor Bush repondió que “fue un error”, y que los “daños colaterales” son parte de toda guerra (aunque la tal “guerra” fue unilateral), y en nombre de la paz del mundo aceptemos lo ya hecho, eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

5. Cosas similares podemos decir en torno las usurpaciones que fuerzas militares del gobierno (no el pueblo pensante) de Israel -es decir los sionistas- hacen con los palestinos Y eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

Ejemplos como estos sobran. Lo llamativo nomás es que esa “Política de hechos consumados” la practican sólo ellos. Y se abrogan el derecho de hacerla sólo ellos. Pero si los indígenas o campesinos o iraquíes o palestinos deciden defender sus derechos eso no se llama (para los verdaderos invasores) Política de hechos consumados, sino “actos de vandalismo”, de “terrorismo”, de “intolerancia”, de “conspiración contra el orden establecido”, etc.

Lo mismo el golpe de Estado de Frauderico and company. Sus defensores y defensoras quieren darle el carácter de “Política de hechos consumados”. Mba’épa ere.

Por: Mario Casartelli

El “intempestivo” ingreso de Venezuela al Mercosur

El “intempestivo” ingreso de Venezuela al Mercosur

Raúl Zibechi


Cuando Dilma Rousseff se acercó a José Mujica y a Cristina Fernández diciendo: “Tengo algo político que discutir con ustedes”, estaba a punto de trasmitir un mensaje que cambiaría el desarrollo de la cumbre del Mercosur. A solas, la presidenta exigió a Uruguay el apoyo al ingreso de Venezuela al Mercosur que se resistía a aceptar desde el día anterior por una cuestión de formas.

Antes de viajar a Mendoza, Dilma se entrevistó en São Paulo con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva quien “exigió” que Dilma “colocara todo el peso político de Brasil en la reunión que en pocas horas arrancaría en Mendoza” para conseguir el ingreso de Venezuela al Mercosur (Noticias Clic, 3 de julio de 2012).

Lula se reveló como un destacado estratega y geopolítico. De la mano de Celso Amorim, proclamado como el “mejor canciller del mundo” por la revista Foreign Policy en 2009, Brasil consiguió descarrilar la cumbre de la OMC en Cancún, en 2003, creando el Grupo 20-plus liderado por Brasil, China, India y Sudáfrica, con lo que se impidió la liberalización del mercado agrícola global que perjudica al sur. En mayo de 2010 la diplomacia brasileña consiguió la firma de un acuerdo entre Irán, Brasil y Turquía para el intercambio de combustible nuclear, diseñado para apaciguar la escalada bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán.

En la región, el Brasil de Lula fue uno de los artífices del fin del ALCA, enterrado en la cumbre de Mar del Plata en noviembre de 2005 y de las gestiones de la UNASUR para frenar el “golpe cívico” que la derecha boliviana tramaba en setiembre de 2008 contra Evo Morales. La alianza militar con Francia es una de los principales legados de los gobiernos Lula desde el punto de vista geopolítico, ya que le permite construir submarinos convencionales y nucleares para defender su petróleo e impulsa el único complejo militar-industrial latinoamericano.

Lula fue el arquitecto de la UNASUR y de la CELAC, que por primera vez en la historia de América Latina integran a todos los países sin la tutela de Estados Unidos y Canadá, reafirmando una voluntad opuesta a la doctrina Monroe, cuya máxima podría ser que “América Latina para los latinoamericanos”. La creación del Consejo Suramericano de Defensa que incluye las doce fuerzas armadas de la región, está coordinando la construcción de armamento entre varios países, lo que a mediano plazo permitirá construir autonomía militar.

Construir un mundo multipolar en el que el Mercosur y la Unasur puedan jugar el papel que les corresponde, es un camino que no puede recorrerse sin disputar con las grandes potencias, en especial con Estados Unidos. En ese camino, Brasil juega por momentos como gran potencia, a veces con rasgos imperialistas, pero en los hechos ha mostrado su capacidad de sentarse a discutir de igual a igual incluso con vecinos con un PIB cincuenta a cien veces menor. Pese a las asimetrías evidentes, hay un margen de negociación que los países de la región nunca tuvieron con las potencias del Norte.

Es cierto que la decisión tomada en Mendoza para el ingreso pleno de Venezuela fue poco prolija, aunque los parlamentos de los tres países ya la habían aprobado. Sin embargo, en un período de agudos cambios como el actual, donde se está reconfigurando los poderes globales, regionales y locales, las formas pesan menos que los contenidos. Lo que está en juego es que el camino iniciado en Honduras en 2009 no se convierta en el “recurso del método” para impedir que los países y los pueblos elijan su rumbo.

En este período los golpes de Estado y las guerras son y serán moneda corriente. Si Brasil se empeñó a fondo contra el golpe en Honduras, que con los meses se supo que fue gestado con el apoyo de Washington, ¿podía hacer algo distinto en el caso de Paraguay, país clave para la estabilidad energética y militar de Brasil y del Cono Sur? El ingreso de Venezuela al Mercosur es una señal dirigida a la Casa Blanca de que la región no quiere seguir siendo patio trasero.

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

AgroToxicos || CQC || Glifosato || Soja|| 04-07-2012

ONU bajo lupa por contratar empresas militares privadas que violan derechos humanos

ONU bajo lupa por contratar empresas militares privadas que violan derechos humanos
Un organismo sin ánimo de lucro ha criticado a la Organización de Naciones Unidas (ONU) por contratar empresas militares y de seguridad privadas, acusada​s de graves violaciones de los Derechos Humanos.

La sede del Foro de Política Global (GPF, sus siglas en inglés) en Nueva York, comunicó este martes en un informe que empresas militares y de seguridad privadas han cometido “graves abusos de Derechos Humanos, han matado o herido civiles inocentes, y están implicadas en estafas financieras y numerosas violaciones de la ley”.

Tanto es así que han titulado este informe “Alianza peligrosa: Empresas Privadas Militares y de Seguridad y la Organización de Naciones Unidas”.

“En ausencia de empresas con normas claras y la responsabilidad de seguridad externa, la ONU ha contratado en varias ocasiones empresas bien conocidas por sus métodos violentos y estar involucradas en irregularidades financieras”, dijo el informe.

Asimismo, revela el informe que las grandes empresas de este carácter tienen su sede en ciudades como Londres, Estocolmo y Washington DC, mientras que hay miles de pequeñas empresas con propiedad local desplegadas en ciudades de distintos países como Kabul, Kinshasa, Bogotá y Bagdad.

Estas empresas también han sido objeto de críticas por Amnistía Internacional (AI) que la ha acusado por diversos casos de violación de los Derechos Humanos, especialmente en Irak y Afganistán.

Nuevo presidente egipcio viaja a Arabia Saudita para “cooperar”

Nuevo presidente egipcio viaja a Arabia Saudita para “cooperar”
El electo presidente egipcio, Mohamed Mursi, ha llegado este miércoles a Arabia Saudita en la que se considera su primera visita oficial al extranjero, después de que asumiera la jefatura del Estado el pasado 30 de junio.

Al principio de su viaje a ese país árabe, Mursi ha mantenido una reunión con el rey saudita, Malek Abdullah, en la ciudad occidental de Yedá, donde ambas partes han dialogado sobre cooperación bilateral, así como sobre las relaciones regionales e internacionales.

De acuerdo con las fuentes sauditas, Mursi y Abdullah han debatido sobre las perspectivas de cooperación entre ambos países y las formas de desarrollar la misma en los diversos campos, además de analizar la situación a nivel regional e internacional y las posturas de ambos Estados ante éstas.

El ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Mohamed Kamel Amr, se encuentra entre las autoridades que han acompañado al mandatario del país norteafricano en este viaje.

Egipto y Arabia Saudita mantuvieron estrechas relaciones en la época del exdictador Hosni Mubarak, expulsado del poder el 11 de febrero de 2011 tras una revuelta popular.

Las relaciones entre ambos países se han deteriorado durante los últimos meses, tras la detención de un abogado egipcio en Arabia Saudita, Ahmed Mohammed al-Gizawi, el pasado 17 de abril, luego de su llegada al aeropuerto de Yedá, donde pretendía realizar un viaje de peregrinación; dicho acto contribuyó al cierre de la embajada saudita en El Cairo.