jueves, 12 de julio de 2012

Siria: Moscú y Pequín frenan a Washington

Siria: Moscú y Pequín frenan a Washington
Angel Guerra Cabrera

La arremetida subversiva contra Siria del último año y medio se inserta en un plan estadunidense mucho más abarcador que conviene recapitular. Recuérdese la previa demolición de Libia y linchamiento de su líder llevados a cabo igualmente por la OTAN, los monarcas de Arabia Saudita y Qatar y demás tiranuelos del Consejo de Cooperación del Golfo(CCG). Estos se mueren de miedo antes la posibilidad de que traspasen sus fronteras los aires de rebelión popular árabe y por eso aplastan a sangre y fuego la de Bahrein de la que no se habla en los medios corporativos.

En la euforia belicista posterior al 11/S, George W. Bush pronunció aquella sentencia marcial: los que no están con nosotros están contra nosotros. Ella corría parejo con el proyecto neoconservador de reestructuración del Gran Medio Oriente y de instaurar un estado policial mundial que preservara la ya precaria hegemonía de la superpotencia aprovechándose del clima sicológico creado por los atentados terroristas y su conveniente manejo mediático para justificar las guerras coloniales contra Afganistán e Irak. La citada reestructuración se proponía el control por Washington del petróleo, el gas y el agua en un arco que comprende desde el norte de África, pasando por la península Arábiga y el golfo Pérsico hasta Afganistán y Paquistán. Como complemento, dominar la infraestructura de ductos y vías marítimas principales. El Plan permitiría también rodear de bases militares a Rusia y China, como en efecto hicieron.

Ello exigía el desarrollo de varias guerras, abiertas o encubiertas, con el despliegue de importantes fuerzas y medios militares así como acciones subversivas para acabar con todos los gobiernos y fuerzas populares de esa región que opusieran algún grado de resistencia al dominio imperialista. Como apoyos en la aventura Estados Unidos contaba con sus complacientes socios europeos y una colección de marionetas de distintas latitudes con los que ocupó Afganistán e Irak. En la retaguardia disponía de todas las facilidades a cargo del CCG, devenido hace dos años en alma de la contrarrevolución árabe. Mientras, para mantener a los palestinos enjaulados, perseguidos, acosados y continuar privándolos de sus ya disminuidos territorios y fuentes de agua allí estaba su aliado consentido, Israel, al que convirtió en gran potencia nuclear. Pese a ello, la supuesta invencibilidad militar del ejército sionista fue puesta en solfa por la resistencia patriótica libanesa de Hezbolá que lo ha derrotado dos veces (2000 y 2006); y los palestinos no han descansado un día en su resistencia.

Obama, es evidente, ha sido un fiel continuador de la política exterior de Bush. Aunque se viera obligado a una humillante retirada de Irak y difícilmente se libre de una derrota vergonzosa en Afganistán, ha extendido una guerra de baja intensidad contra Paquistán, Yemen y Somalia, al tiempo que participado activamente en las operaciones contra Libia y ahora en el sangriento intento de cambio de régimen en Siria. Curiosamente, en ambos países los aliados principales de la OTAN lo han sido bandas terroristas sectarias, algunas vinculadas a Al Qaeda, armadas por el CCG y entrenadas y apoyadas por la CIA y grupos de operaciones especiales ingleses y franceses. Es el caso del llamado Ejército Sirio Libre. Por Damasco se llega a Teherán, pletórico de hidrocarburos y serio obstáculo a los planes de dominación yanqui en la zona. Las aventuras contra Libia y Siria se han caracterizado por una desvergonzada participación de los “medios”, que fabricando protestas, matanzas y desenlaces falsos desempeñan una función cada vez más decisiva en los planes del Pentágono.

Ahora bien, lo que ha impedido una intervención militar abierta en Siria -aparte de su indudable capacidad militar- es la firme oposición de Rusia y China que han trabajado arduamente a favor de una salida política del conflicto. Es por ello que “Occidente” se ha visto obligado a aceptar a regañadientes que el mediador Kofi Annan involucre a Irán e Irak en el diálogo para buscar una solución negociada. Al parecer, un ataque a Siria o a Irán deberá esperar ahora a que pasen las elecciones en Estados Unidos. Pero ya hay una lección importante y es que Washington y sus aliados no pueden actuar como si Rusia y China no existieran, sin contar con otras fuerzas que, sin ser superpotencias, también disponen de la voluntad y capacidad de oponérseles.

Twitter: @aguerraguerra

Audacia, entereza y compromiso

Audacia, entereza y compromiso
Piedad Córdoba, Carlos Lozano Guillén

Estimado Atilio Boron: recibe un fraterno abrazo de las y los miembros de Marcha Patriótica. Agradecemos tu artículo de opinión en el que presentas un balance a la opinión pública internacional, sobre la XVIII edición del Foro de San Pablo, realizado del 4 al 6 de julio pasados en Caracas.

En tu escrito planteas un análisis crítico de lo allí discutido, como un aporte que no dudamos está inspirado en el espíritu de reflexión que nos llevará a mejores condiciones para resistir y transformar el modelo económico hegemónico, como lo haces junto a otros prestigiosos intelectuales y dirigentes de América latina, cuya apuesta es la dignidad de los pueblos, su derecho a la vida, su afirmación de un proceso de liberación y poder que, como señaló Simón Bolívar, y nos lo recordó el presidente Hugo Chávez el viernes 7 de julio, represente la posibilidad de la mayor suma de felicidad para la humanidad.

Tu texto generó la respuesta del secretario ejecutivo del Foro, Valter Pomar, sobre varios puntos, uno de los cuales concierne a nuestra presencia en Caracas, participando de las deliberaciones del Foro, en medio de la inmensa acogida y el manifiesto apoyo a nuestra labor como expresión del anhelo del pueblo colombiano en la búsqueda y construcción de la justicia y la paz.

Si bien fue para nosotras y nosotros una experiencia enriquecedora, de otro lado fue también frustrante, por las limitaciones que impidieron, por esta vez, que la Marcha Patriótica fuera aceptada como miembro de tan importante escenario de la izquierda mundial. Efectivamente, nuestra expectativa era ser recibidos como miembro con pleno derecho, comprendiendo que para ello debe surtirse un trámite, cumpliendo unas reglas que en esta ocasión por diversas circunstancias no pudieron verificarse.

Fue por eso que atentos a las difíciles condiciones bajo las cuales se desenvuelve la vida política colombiana insistimos no sólo sobre nuestra membresía sino también en la necesidad de recurrir a cuantos medios estén a nuestro alcance para comprometer a las y los humanistas, a organizaciones de la izquierda continental y mundial, en iniciativas de análisis, debate y acompañamiento de propuestas que nos ayuden a superar la cruenta guerra que se vive en Colombia. Cuando nuestra representante en el Foro, Piedad Córdoba Ruiz, propuso redoblar esfuerzos, concretar y caracterizar una misión para ser enviada a Colombia, desde la Secretaría del Foro se le impidió formalizar esta solicitud y dar a conocer los términos para la misma. No sólo se le impuso que adicionalmente debería hablar con un diputado latinoamericano, que aprobara la inclusión previa de unos párrafos sino que también se le negó el uso de la palabra, con la excusa de que si se le otorgaba a ella habría también que dársela a otras personas de Colombia, cuando existía un amplio consenso para que nuestra representante fuera escuchada.

En su frustrada intervención Piedad Córdoba Ruiz deseaba a agradecer en nombre de Colombianas y Colombianos por la Paz, y de organizaciones y grupos comprometidos en la búsqueda de caminos que permitan la finalización del conflicto armado, las gestiones de la presidenta Dilma Rousseff y del ex presidente Lula, de Brasil, quienes facilitaron las liberaciones de personas cautivas en poder de la insurgencia, y al presidente Hugo Chávez su preocupación por la paz en Colombia, además de desearle su pronta recuperación.

Manifestamos también que el elemental pero importante resultado debatido y resuelto allí sobre la realidad de Colombia, que consiste en organizar una delegación o comisión del Foro a nuestro país para comprobar la situación política, las propuestas existentes y la forma de contribuir a las más sólidas formulaciones de construir una paz basada en el diálogo y la justicia, es una propuesta que directamente nos compete, así como al Congreso de los Pueblos, al Polo Democrático, a Izquierda Liberal en Marcha y a otras expresiones sociales y políticas que ha forjado y forjará con un horizonte de unidad el pueblo colombiano. En dicha iniciativa de antemano nos comprometemos para su concreción y frutos.

Agradecemos la reiterada solidaridad que tantas personas y organizaciones han expresado hacia nuestra naciente formación, hacia el Congreso de los Pueblos y otras, que hacen parte del tejido que ya existe y se está fortaleciendo para la lucha por la dignidad y los derechos del pueblo y la nación colombiana. Asimismo, saludamos el espíritu crítico y despierto que levanta la voz de los pueblos y que resignifican los más costosos e imprescindibles valores y principios de la izquierda para confrontar con lucidez el actual estado de barbarie del mundo, en esta encrucijada de crisis que trae consigo el capitalismo y la guerra.

- Piedad Córdoba es Ex senadora colombiana.
- Carlos Lozano Guillén es Vocero de Marcha Patriótica.

La Refundación del Estado de Honduras

La Refundación del Estado de Honduras
Gustavo Zelaya

El término “refundación” ha sido muy mencionado en la propaganda y en las proclamas pero no suficientemente debatido en sus posibles forma y contenidos, probablemente su definición genere mayor claridad sobre una de las propuestas principales del partido Libertad y Refundación; algo muy necesario porque no se trata solamente de un problema semántico o conceptual sino de un tema político que está en el centro de la lucha de la Resistencia Popular. En esta ocasión voy a abusar un poco de la subjetividad para utilizar ese término como sinónimo de transformación. Es decir, voy a obviar el hecho de que refundar, según la versión digital del diccionario de la Real Academia de la Lengua significa: “Volver a fundar algo. Refundar una ciudad. Revisar la marcha de una entidad o institución, para hacerla volver a sus principios originales o para adaptar estos a los nuevos tiempos”. Esa continua adaptación es uno de los rasgos principales del capitalismo, se refunda según las exigencias del desarrollo social y ajusta sus mecanismos para enfrentar los momentos de crisis sin alterar su función explotadora y de acumulación del capital, intenta expandirse independientemente de límites geográficos y de cualquier teorización que pretenda “humanizarlo” y justificar su existencia.

En el caso nacional no se trata de hacer volver al Estado ni a la sociedad hondureña a los “principios originales” sobre los que fue construida ni para adaptar las instituciones a los nuevos tiempos. No sólo es “revisar” la historia y de interpretar cómo ha sido su marcha, más de cien años de atraso y miseria son suficiente prueba de cómo se ha gobernado el país y cómo se ha manipulado nuestra historia.

Esos principios originales, fundacionales, pueden reconocerse desde los últimos veinte años del siglo XIX con las primeras concesiones mineras y un tiempo después con la explotación del banano en gran escala de parte de compañías norteamericanas; se refrescan continuamente en forma de maquilas y especulación financiera; se encuentran en el sistema capitalista desarrollado en nuestra Honduras y en las formas ideológicas que se desprenden de tal régimen. Todo ese basamento económico y espiritual ha dado lugar a una sociedad marcada por la exclusión social, la inequidad, la corrupción, la explotación del trabajo humano, la entrega de la soberanía y el saqueo de los recursos naturales; en fin, a una degradación general que tiene como esencia a la violencia ejercida desde el poder político y sus diversas ramificaciones burocráticas y desde el poder económico que aliena al trabajador de la riqueza que él mismo genera; fundamentalmente, esa situación de violencia descarga su furia sobre los más desprotegidos como son las mujeres y los jóvenes y ha convertido a todos los componentes del sistema en objetos de consumo que se pueden intercambiar por otros y que pueden ser desechados cuando no sean útiles. Hombres, mujeres, jóvenes, niños, zapatos, bosques, ríos, conciencias, hospitales, computadoras, camisas, zapatos, ciudades enteras, todo es desechable y sujeto de compra y venta. 

Uno de los rasgos más notorios del capitalismo nacional es la existencia de un Estado totalmente opuesto a las prácticas democráticas, con una institucionalidad muy débil, con un poder ejecutivo que centraliza la mayor parte de las decisiones y las pone al servicio de los intereses de los grupos económicos dominantes. Desde ese Estado se ha profundizado la vulnerabilidad social y la exclusión de grandes grupos de población; la irracional explotación del territorio en donde las tierras propias para la agricultura se destinan para otros fines, la venta de muchas porciones del país y su entrega servil a los poderosos ha hecho del territorio una zona expuesta a desastres naturales, al cambio climático y del todo insegura por el acaparamiento, la complicidad con el narcotráfico y con otras formas del crimen organizado.

El país no es vulnerable a los fenómenos naturales y al cambio climático por estar ubicado en determinada región del planeta, esos riesgos existen y se acentúan por el tipo de régimen económico que privilegia la explotación intensiva de los recursos naturales y provoca que grandes grupos de población sean vulnerables por causa de la exclusión y se vean orillados a sobrevivir en condiciones lamentables. Esta forma de padecimiento se profundiza mucho más cuando se aleja la posibilidad de disfrutar de los derechos fundamentales y se impide la participación ciudadana en asuntos que tienen que ver con su bienestar. Al no poder resolver las demandas sociales el Estado acude al recurso de la fuerza y a la brutal represión y el pueblo desarrolla sus formas de respuesta para enfrentar la miseria y la locura estatal que se apoya en el garrote y la muerte. Uno de los ejemplos más claros de lo anterior es el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 y la réplica popular con la organización del Frente Nacional de Resistencia Popular y del partido Libertad y Refundación.

La obediencia ciega hacia el imperialismo norteamericano y el servilismo de los políticos que han dirigido al Estado, que lo conciben como propiedad privada y botín particular, ha impedido su democratización y lo han vuelto muy sensible a las crisis económicas. Desde las distintas instancias estatales se ha hecho todo lo posible para provocar más exclusión afectando hasta el 60% de las mujeres que viven en el campo, hay más desempleo, mayores niveles de miseria, a tal grado que las llamadas políticas públicas no reducen las diferencias entre pobres y ricos, más bien agrandan los grupos de hondureños expuestos a la pobreza y a la indigencia y reducen el tamaño de los grupos sociales dominantes que ven aumentadas sus riquezas materiales en los momentos de crisis. En esta situación en donde florecen los negocios ilícitos a costa de la sangre y el sudor de miles y miles de hondureños, somos testigos de los crímenes contra las mujeres en niveles superiores a los de los hombres y crece también la cobertura de la industria de la seguridad, dedicada también a la protección de los políticos tradicionales y de los criminales, valga la redundancia.

La degradación del Estado hondureño se manifiesta también en la incapacidad y en la complicidad de las fuerzas represivas con el crimen organizado, tal circunstancia se expresa en todo el sistema de justicia y seguridad al punto de que los supuestos encargados de velar por la soberanía nacional desempeñan roles similares a la policía preventiva, hacen sentir su presencia en todas instituciones públicas y logran importantes ampliaciones en sus presupuestos. Dicho de otro modo: a partir del golpe de Estado contra Manuel Zelaya Rosales hay un acelerado proceso de militarización del Estado y de la sociedad.

Todo lo anterior es apenas un breve recuento acerca de la incapacidad del Estado por establecer relaciones sociales que hagan posible una vida más justa y equitativa; es una muestra de la degradación estatal que anula de manera absoluta la efectividad de cualquier política pública, incluso, hay una tendencia a desentenderse de las funciones propias del Estado y trasladar, por medio de la privatización de los servicios públicos, tales funciones a la empresa privada.

Ese Estado degradado, instrumento de dominio de la oligarquía, con su carácter antinacional y represivo, es razón suficiente para que se haga realidad el primer postulado del partido LIBRE: la refundación del Estado de Honduras. Esta es la misión fundamental del partido del pueblo, es el proceso revolucionario para la construcción de un Estado socialista y democrático, para que el pueblo realice plenamente sus derechos y su desarrollo material y espiritual. Es el modelo político, social y económico que pondrá fin a la pesadilla neoliberal que ha profundizado la desigualdad y la exclusión social.

Entre otras cosas, significa poner en marcha un sistema republicano que no esté controlado por los grupos de poder económico tradicionales y que crearon un Estado antidemocrático. Además, refundar es edificar un Estado Solidario que no sea asistencial ni facilitador, que no se encargue de generar más crisis ni de repartir beneficios. Desde esa instancia de poder político el partido LIBRE será capaz garantizar las libertades y los derechos, de desarrollar condiciones para una vida más justa y mayores grados de equidad en la distribución de la riqueza social.

Sobre los falsos dilemas: en relación al artículo ambientalismo versus extractivismo de Eduardo Paz Rada

Sobre los falsos dilemas: en relación al artículo ambientalismo versus extractivismo de Eduardo Paz Rada
Carlos A. Vicente , et al

Carlos A. Vicente, GRAIN y Acción por la Biodiversidad

El artículo de Eduardo Paz Rada abre expectativas desde el título de la nota por plantear uno de los debates más actuales en América Latina como lo son la problemática de la extracción de los bienes naturales de nuestro Continente y su utilización por el capitalismo para continuar su expansión y dominación.

Sin embargo equivoca el rumbo desde el principio al plantear que “en el fondo de la confrontación entre la defensa medioambiental y la economía de explotación primaria de recursos naturales se encuentra la misma pista: es decir ambos polos son parte de la estrategia imperialista de controlar los medios de vida más importantes del planeta”.

El autor desconoce en el artículo la existencia de una corriente de pensamiento en América Latina que lejos de un ambientalismo ligado a una estrategia imperialista se planta junto a los movimientos sociales para cuestionar el modelo extractivista de la mano de una profunda crítica al capitalismo y sus mecanismos depredadores al mismo tiempo que cuestiona las tradicionales propuestas desarrollistas de las izquierdas.

El movimiento ecologista ha hecho profundos aportes a estos debates en los últimos 30 años y su cuestionamiento central pasa por poner en debate el “desarrollo” en los términos en que se impuso desde mediados del siglo pasado e igualar los mecanismo de dominación y explotación de las personas dentro del capitalismo con los de dominación y explotación de la naturaleza que toda la sociedad occidental, hoy globalizada, propone para nuestra sociedad.

Las expresiones políticas de estas articulaciones durante la última década han sido múltiples y enriquecedoras y vale la pena detenerse en algunas de ellas para comprobar la amplitud de actores que involucra y los procesos en marcha.

La Conferencia de Cochabamaba sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra convocada por el Presidente Evo Morales realizada en abril del año 2010 fue un hito en el que claramente los pueblos expresaron que “La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida. Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos”.

Por otro lado en la reciente Cumbre de los Pueblos de Río de Janeiro, paralela a la Cumbre Oficial Río + 20, que pretendió imponer la lógica de la “economía verde” como alternativa, expresó “La defensa de los bienes comunes pasa por la garantía de una serie de derechos humanos y la naturaleza, la solidaridad y el respeto a las cosmovisiones y las creencias de los diferentes pueblos, como por ejemplo, la defensa del ” Buen Vivir” como forma de existir en armonía con la naturaleza, lo que presupone una transición justa a construirse con los trabajadores/as y el pueblo”.

Desde ambos espacios vienen construyéndose articulaciones y alianzas que, en muchos casos muy cerca de los gobiernos, están proponiendo y construyendo caminos alternativos al desarrollismo dominante propuesto por derechas e izquierdas.

Lo cierto es que la depredación de nuestro continente no se detendrá si el extractivismo. el modelo sojero, la minería a cielo abierto, las grandes obras de infraestructura, los monocultivos forestales, la industrialización feroz, la contaminación de tierra, agua y aire producidos por el “desarrollo” pasa a ser controlado por nuestros Estados Nacionales en lugar de serlo por grandes corporaciones.

Estamos seguros que la construcción de la Patria Grande Latinoamericana no será posible si no lo hacemos integrando las históricas luchas contra la dominación imperialista con las nuevas, que integrándose a las reivindicaciones históricas de pueblos indígenas y campesinos, proponen la soberanía alimentaria y los derechos de la madre tierra para una nueva sociedad que deje atrás el capitalismo y el patriarcado como ejes articuladores de los vínculos.

El gran desafío de nuestros gobiernos “progresistas” pasa por dejar de ser arrastrados por modelos impuestos desde el norte para encontrar en nuestra historia, en nuestras capacidades y en la defensa de nuestros bienes naturales y nuestros pueblos el camino para un buen vivir que sirva de modelo a la humanidad frente a los desafíos que el siglo veintiuno nos plantea de manera acuciante.


Política de hechos consumados, lo que no se dio en la sesión de la OEA

Política de hechos consumados, lo que no se dio en la sesión de la OEA

Mario Casartelli

1. Insulza quiso que no se expulsara a Paraguay de la OEA y que se reconociera al gobierno de Franco, dada la percepción de cierto clima de paz, de estabilidad, etc. Pero los cancilleres le dijeron algo así: “No. Disculpa, Insulza, nosotros entendemos el proceso por el cual está atravesando ese país y consideramos mejor seguir observando, analizando la situación, para después decidir, sin apresuramiento, a qué conclusiones arribamos en torno a Federico Franco y sus allegados”.

Lo que Insulza buscó es la aceptación -resignada- de este “gobierno”, en nombre de la tolerancia, de la paz, etc. Eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

2. Hace un par de años, una familia de conocidos estancieros paraguayos entraron con sus maquinarias en un terreno donde habitaban unos indìgenas, expulsando a éstos de allí (Alguito se publicó en la prensa). Defensores de los Derechos de los Indígenas reaccionaron y demostraron ante la justicia que, en términos legales, tales tierras pertenecen a los nativos (aceptemos, por ahora, “nativo” como sinónimo de indígena, porque nativos de aquí somos todos los que nacimos aquí). Sigamos. ¿Qué repondieron, entonces, los estancieros? “Correcto. Vamos a negociar. Estaremos un tiempo, unos cuantos meses, realizando los trabajos ya iniciados y después les devolvemos. Ya estamos adentro, y ya invertimos. Y en nombre de la no violencia, hagámoslo así”. Curiosa manera de negociar. Eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

3. Cuando Blas N. Riquelme, poseedor de vastas tierras y supermercados, etc, se apodera de hectáreas y hectáreas de tierra que no le corresponden en Curuguaty, con la anuencia de cierto sector político (curiosamente el que ahora se alzó vía golpe de Estado con el poder), eso pretende convertirse en una “Política de hechos consumados”.

4. Cuando el gobierno de EEUU invade Iraq en busca de “Armas de destrucción masiva”, que jamás encontraron porque no las había y, además sabían de antemano que tales armamentos los iraquíes no los tenían, el señor Bush repondió que “fue un error”, y que los “daños colaterales” son parte de toda guerra (aunque la tal “guerra” fue unilateral), y en nombre de la paz del mundo aceptemos lo ya hecho, eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

5. Cosas similares podemos decir en torno las usurpaciones que fuerzas militares del gobierno (no el pueblo pensante) de Israel -es decir los sionistas- hacen con los palestinos Y eso tiene un nombre: Política de hechos consumados.

Ejemplos como estos sobran. Lo llamativo nomás es que esa “Política de hechos consumados” la practican sólo ellos. Y se abrogan el derecho de hacerla sólo ellos. Pero si los indígenas o campesinos o iraquíes o palestinos deciden defender sus derechos eso no se llama (para los verdaderos invasores) Política de hechos consumados, sino “actos de vandalismo”, de “terrorismo”, de “intolerancia”, de “conspiración contra el orden establecido”, etc.

Lo mismo el golpe de Estado de Frauderico and company. Sus defensores y defensoras quieren darle el carácter de “Política de hechos consumados”. Mba’épa ere.

Por: Mario Casartelli

El “intempestivo” ingreso de Venezuela al Mercosur

El “intempestivo” ingreso de Venezuela al Mercosur

Raúl Zibechi


Cuando Dilma Rousseff se acercó a José Mujica y a Cristina Fernández diciendo: “Tengo algo político que discutir con ustedes”, estaba a punto de trasmitir un mensaje que cambiaría el desarrollo de la cumbre del Mercosur. A solas, la presidenta exigió a Uruguay el apoyo al ingreso de Venezuela al Mercosur que se resistía a aceptar desde el día anterior por una cuestión de formas.

Antes de viajar a Mendoza, Dilma se entrevistó en São Paulo con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva quien “exigió” que Dilma “colocara todo el peso político de Brasil en la reunión que en pocas horas arrancaría en Mendoza” para conseguir el ingreso de Venezuela al Mercosur (Noticias Clic, 3 de julio de 2012).

Lula se reveló como un destacado estratega y geopolítico. De la mano de Celso Amorim, proclamado como el “mejor canciller del mundo” por la revista Foreign Policy en 2009, Brasil consiguió descarrilar la cumbre de la OMC en Cancún, en 2003, creando el Grupo 20-plus liderado por Brasil, China, India y Sudáfrica, con lo que se impidió la liberalización del mercado agrícola global que perjudica al sur. En mayo de 2010 la diplomacia brasileña consiguió la firma de un acuerdo entre Irán, Brasil y Turquía para el intercambio de combustible nuclear, diseñado para apaciguar la escalada bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán.

En la región, el Brasil de Lula fue uno de los artífices del fin del ALCA, enterrado en la cumbre de Mar del Plata en noviembre de 2005 y de las gestiones de la UNASUR para frenar el “golpe cívico” que la derecha boliviana tramaba en setiembre de 2008 contra Evo Morales. La alianza militar con Francia es una de los principales legados de los gobiernos Lula desde el punto de vista geopolítico, ya que le permite construir submarinos convencionales y nucleares para defender su petróleo e impulsa el único complejo militar-industrial latinoamericano.

Lula fue el arquitecto de la UNASUR y de la CELAC, que por primera vez en la historia de América Latina integran a todos los países sin la tutela de Estados Unidos y Canadá, reafirmando una voluntad opuesta a la doctrina Monroe, cuya máxima podría ser que “América Latina para los latinoamericanos”. La creación del Consejo Suramericano de Defensa que incluye las doce fuerzas armadas de la región, está coordinando la construcción de armamento entre varios países, lo que a mediano plazo permitirá construir autonomía militar.

Construir un mundo multipolar en el que el Mercosur y la Unasur puedan jugar el papel que les corresponde, es un camino que no puede recorrerse sin disputar con las grandes potencias, en especial con Estados Unidos. En ese camino, Brasil juega por momentos como gran potencia, a veces con rasgos imperialistas, pero en los hechos ha mostrado su capacidad de sentarse a discutir de igual a igual incluso con vecinos con un PIB cincuenta a cien veces menor. Pese a las asimetrías evidentes, hay un margen de negociación que los países de la región nunca tuvieron con las potencias del Norte.

Es cierto que la decisión tomada en Mendoza para el ingreso pleno de Venezuela fue poco prolija, aunque los parlamentos de los tres países ya la habían aprobado. Sin embargo, en un período de agudos cambios como el actual, donde se está reconfigurando los poderes globales, regionales y locales, las formas pesan menos que los contenidos. Lo que está en juego es que el camino iniciado en Honduras en 2009 no se convierta en el “recurso del método” para impedir que los países y los pueblos elijan su rumbo.

En este período los golpes de Estado y las guerras son y serán moneda corriente. Si Brasil se empeñó a fondo contra el golpe en Honduras, que con los meses se supo que fue gestado con el apoyo de Washington, ¿podía hacer algo distinto en el caso de Paraguay, país clave para la estabilidad energética y militar de Brasil y del Cono Sur? El ingreso de Venezuela al Mercosur es una señal dirigida a la Casa Blanca de que la región no quiere seguir siendo patio trasero.

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

AgroToxicos || CQC || Glifosato || Soja|| 04-07-2012