lunes, 1 de octubre de 2012

La pulseada de Venezuela

La pulseada de Venezuela
Claudia Korol


El 7 de octubre se juega una nueva pulseada en Nuestra América. El voto a Chávez, en esta oportunidad, se constituirá como un plebiscito popular sobre la continuidad de un proyecto democrático popular de transformaciones, cuya dimensión es continental. Para poder sostener ese proyecto, Chávez no sólo debe ganar… sino ganar con un margen de votos suficiente como para poder asegurar el rumbo de su gobierno, frente a una derecha que no quiere seguir esperando su caída, sino que la busca por todos los medios, contando con el apoyo activo del establishment de los EE.UU..

Hay una paradoja latente en este evento: las elecciones -el sistema electoral reconocido por la ideología liberal como el medio privilegiado para ejercer la democracia-, se vuelve un arma en las manos de un pueblo que en sus franjas más concientes apunta los votos contra la ideología que lo promueve. Es así como las fuerzas que sustentan política e ideológicamente al sistema capitalista y a sus democracias de baja intensidad, conspiran contra el resultado que surja de las elecciones, sabiendo que Chávez tiene el triunfo asegurado por esa vía. Porque el resultado previsible el 7 de octubre -de acuerdo con los datos de prácticamente todas las encuestas y de la mayoría de los analistas-, el triunfo de Chávez, es un verdadero desafío a las políticas neoliberales del necrocapitalismo del siglo 21, a sus guerras de alta y de baja intensidad, a sus invasiones, al genocidio sistemático de los pueblos originarios y al ecocidio –propios del colonialismo reciclado-. La conspiración de la derecha está en marcha, con acusaciones de fraude, y con maniobras tendientes a crear un clima desestabilizador alrededor de esa fecha.

Es por eso que estamos ante una pulseada de carácter estratégico que tiene su epicentro en Venezuela, y que no se limita –aunque es parte fundamental de los intereses en juego- a la batalla mundial por el petróleo, por el agua, por la biodiversidad del Amazonas, por las riquezas que existen en esas tierras o bajo las mismas… Es también una batalla por nuestros sentidos de humanidad. Por demostrar que desde un poder popular es posible insubordinarse frente a las políticas imperialistas de prepotencia basadas en la ley del más fuerte. Es demostrar que hay otro mundo posible que el capitalista, vencedor de la contienda ideológica, política, económica y militar del siglo 20. Y que ese otro mundo puede ser nombrado… que no es necesario seguir realizando ejercicios semánticos, porque entre tantas recuperaciones que los pueblos del continente estamos realizando: recuperación de memoria histórica, de dignidad, de experiencias de resistencia… también estamos recuperando el sentido propio para palabras como antiimperialismo, unidad, poder popular, y socialismo.

Nuestro apoyo a la revolución bolivariana no se sustenta entonces en ningún fanatismo. Hay numerosas críticas que en diferentes momentos hemos realizado fraternalmente al compañero Hugo Chávez desde algunos movimientos sociales, y desde colectivos de intelectuales, incluso en espacios de diálogo que él mismo ha organizado y convocado para escuchar estas opiniones, como son los Encuentros en Defensa de la Humanidad. Hay muchos debates posibles que seguirán abiertos: sobre el modelo de desarrollo, sobre las concepciones y la metodología de construcción de la unidad latinoamericana, sobre la solidaridad necesaria con quienes sufren la sistemática persecución en Colombia, sobre el golpe que ha significado el apoyo y la legitimación otorgadas al gobierno de Porfirio Lobo -continuista del golpe de estado en Honduras- para su ingreso en la OEA y en otras instancias internacionales. Los debates continuarán, porque es parte de las batallas por el socialismo el cultivo del pensamiento crítico y el esfuerzo de que el mismo no sea clausurado en el contexto de las experiencias revolucionarias.

Pero quisiera señalar un aporte fundamental que la revolución bolivariana nos ha dado a los latinoamericanos y latinoamericanas. En plena crisis ideológica de las izquierdas, Hugo Chávez ha desafiado con coraje al orden hegemónico mundial, a su pensamiento único, atreviéndose a inscribir nuevamente en la historia el nombre del socialismo como opción, como desafío a los modelos de muerte del capitalismo. Ha desafiado al mismo tiempo al conservadorismo de algunas izquierdas, al culto al equilibrio, a una exagerada domesticación y subordinación a las relaciones de fuerzas que consagran la hegemonía mundial…

El factor Chávez se ha vuelto un factor de desequilibrio de las relaciones de fuerzas tanto en su país como en el continente, y con su iniciativa ha logrado reforzar las nociones de solidaridad entre pueblos, ejerciendo acciones concretas de apoyo a la Revolución Cubana, y también gestos materiales de solidaridad frente a crisis humanitarias que afectaron a nuestros países en diferentes momentos, provocando un gran debate político pedagógico sobre el valor de la unidad latinoamericana, del antiimperialismo y del humanismo. Una solidaridad material que más que proclamada fue ejercida.

La pulseada del 7 de octubre, excede la simpatía o no por el líder de la revolución bolivariana… va más allá incluso de los debates intensos que se generan sobre muchos aspectos del modelo político, económico y social en curso.

Nuestro apoyo a Chávez no es solamente un gesto de solidaridad hacia un pueblo que intenta un camino propio, que no se subordina a la violencia imperialista. Es también un compromiso con los proyectos populares en nuestro país, en el continente y en el mundo.

Es asumir que la Revolución Bolivariana hoy es una fortaleza de todos nosotros y nosotras. Un lugar desde el cual podemos, en principio, resistir las políticas guerreristas gringas, sus bases militares, sus esfuerzos de multiplicar la bota sobre nuestras poblaciones, para que toda América vuelva a ser su disciplinado patio trasero, lugar de saqueo, de rapiña de nuestros bienes, de superexplotación y de genocidio. Un lugar desde el cual podemos, si resistimos, ganarnos el derecho a ensayar nuevas formas de vida, de buen vivir, en las que el pueblo vaya creando las bases de un poder popular.

Es conocido que entre los aspectos que más sostén ha dado a la revolución bolivariana están las políticas sociales, que benefician a grandes sectores de la población más humilde, y de manera especial a las mujeres pobres, a las mujeres trabajadoras. Las distintas Misiones creadas por la revolución dan respuestas a problemas como la salud, la alfabetización y la educación, vivienda, trabajo, agricultura, seguridad social, nutrición, entre otras. De 1999 al 2011, el gasto social del gobierno ocupó más del 60% de los ingresos fiscales. En ese período, la inversión social se ubica en el 20% del PBI, mientras que en la década anterior alcanzó el 8%. Según el Banco Mundial, la pobreza disminuyó del 70% en 1996 al 23.9% en 2009, y la pobreza extrema se redujo del 40% al 5.9%. Éstas son sólo algunas de las cifras de un vasto movimiento social que modifica las condiciones de vida de millones de personas, que promueven su participación política, y que constituyen el cimiento de la revolución bolivariana.

Las Misiones –aun con sus complejidades- son ejercicios concretos de poder popular. Para las mujeres, especialmente, no sólo significan un alivio en las tareas cotidianas –que siguen recayendo sobre ellas, a pesar de los debates sobre la igualdad de oportunidades-. Son también caminos para integrarse en la vida política, para formarse políticamente, para ejercer el derecho a salir de la casa hacia el país y el mundo. Los derechos de las mujeres han sido consagrados en un conjunto de leyes, e incluso en la Constitución se ha dado un avance significativo al reconocer el trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar.

En estos años, es mucho lo que ha crecido la presencia de las mujeres en los movimientos sociales, en la gestión pública, y en el propio gobierno… aunque éste sigue siendo un reto fundamental. La idea de que sin feminismo no hay socialismo atraviesa los debates actuales de Venezuela –incluso desde algunas intervenciones del propio Chávez- desafiando a un machismo muy arraigado en la cultura patriarcal latinoamericana.

En esta perspectiva, más allá de los debates imprescindibles sobre cómo defender y profundizar el proceso en curso, de cómo enfrentar los obstáculos burocráticos, de cómo hacer más colectivas las formas de gobierno y de poder popular, la suerte de la revolución bolivariana que se pulsará en las próximas elecciones, significa la posibilidad de sostener los avances que los movimientos populares logramos en nuestro continente en las primeras décadas del siglo 21.

Luego del golpe de Estado en Honduras y en Paraguay, sabemos que el imperialismo concentra las energías en revertir el entusiasmo popular en Nuestra América, esforzándose por voltear de una manera u otra al gobierno bolivariano, eje de las políticas de unidad continental como el ALBA, UNASUR, CELAC y ahora MERCOSUR.

Es por esto que no podemos dudar a la hora de pararnos frente al imperialismo.

Tenemos que declararnos en estado de alerta frente a las campañas de confusión, de descrédito, de desestabilización de la revolución bolivariana. Tenemos que fortalecer el espacio de movimientos sociales del ALBA, en su capítulo argentino y en su carácter continental. Tenemos que reforzar las redes de comunicación alternativas, para desarmar los golpes mediáticos que se van a multiplicar en estos días. Tenemos que evitar que Venezuela, y con Venezuela toda Nuestra América, se vuelva un territorio de guerra. Tenemos que hacer del continente un lugar para la paz… como condición para que cada pueblo pueda decidir sus propios caminos de buen vivir.

Un 8 de octubre, hace 45 años, el Che era capturado por las fuerzas gringas en Bolivia. Che estaba combatiendo por hacer de Nuestra América un solo territorio rebelde frente al imperialismo. El 9 de octubre, el Che era asesinado y luego desaparecido.

Pero el 7 de octubre todavía estaba combatiendo. La solidaridad más importante, la más necesaria, es la que llega al cuerpo que todavía puede combatir.

Hagamos un frente de defensa de la Revolución Bolivariana, que se multiplique más allá de las elecciones, proyectando los sueños de todas y todos los que cayeron en nuestro continente. Y de todas y todos los que entregaron sus vidas, cada día de sus vidas, a las luchas por la liberación, por la emancipación, por el poder popular, por el feminismo y por el socialismo.

Satélite Miranda captura primeras imágenes este lunes

Satélite Miranda captura primeras imágenes este lunes


Satélite "Francisco de Miranda"

Durante el día lunes 1° de octubre se estima que el Satélite Miranda capture las primeras imágenes cartográficas de Venezuela, si las condiciones climáticas lo permiten, así lo indico el viceministro de Telecomunicaciones, Manuel Fernández.

“Todo va perfecto, tal y como estaba estimado y previsto”, informó Fernández, desde Pekín, China, a través de una llamada telefónica trasmitida por Venezolana de Televisión.

El satélite Miranda permitirá al Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar, obtener imágenes para la generación de información básica y de catastro, que permitirán conocer el territorio y sus cambios.

El satélite, lanzado a las 11:42 de la noche del viernes favorecerá áreas como la ambiental, la petrolera, la cartográfica, entre muchas otras.

Este satélite es producto del convenio estableció entre China y Venezuela en mayo del año 2001 y fue ensamblado por un equipo de 54 venezolanos formados en el país asiático.

El dilema de la derecha venezolana

El dilema de la derecha venezolana

x Reinaldo Iturriza López

 La derecha más rancia, esa que encarna Capriles Radonski, ha decidido disfrazarse de “izquierda”. Pero popular y revolucionaria, eso nunca lo será

“Me ubico en el corazón de nuestra Venezuela, viendo hacia la izquierda”. No deja de resultar curioso: uno lee la frase, sin saber todavía a quién se le atribuye, y de inmediato sabe que algo anda mal. Es sencillo concluir que se trata de una impostura. Hay algo que no encaja: un cierto exceso que raya en la cursilería, una construcción gramatical tan “perfecta” que resulta artificial.

Pongámoslo así: Chávez hace campaña y lo que logra proyectar es que más que un candidato, incluso más que un Presidente, el que habla y se desplaza es un líder popular. Usted podrá desconfiar del pueblo y menospreciarlo, podrá espantarse cuando lo ve atestando las calles, podrá llamarlo ignorante y rabioso. Lo que usted no podrá dejar de reconocer es que ese pueblo se reconoce en Chávez.

Popular. La clave está en lo popular. Los expertos podrán versar sobre los tipos de liderazgo, y los asesores seguirán intentando convertir a tal o cual candidato en un líder político, pero lo que se llama liderazgo popular es algo que se forja desde abajo, que no se improvisa, y mucho menos se compra. Lo popular: eso que los entendidos pocas veces entienden.

Usted podrá disfrazar a Capriles Radonski de candidato de “izquierda” y podrá convencerlo de que se autodefina como tal, que es lo que ha hecho en entrevista concedida al diario español El País, y publicada el domingo 23 de septiembre. Podrá ponerlo a hablar de corazones, unicornios y arcoíris. Pero no podrá convertirlo en un candidato popular.

Digamos que se trata de un dilema shakesperiano: se es o no se es popular. He allí el dilema de lo que, sin riesgo de yerro, se puede llamar la derecha venezolana: cómo ser como el pueblo chavista. Para lograr vencerlo.

Claro, la derecha venezolana no puede serlo, pero tiene que intentarlo. En el camino, sus expertos, asesores o entendidos al parecer concluyeron que lo que sucedió en este país durante la revolución bolivariana es que el pueblo se volcó a la izquierda. Se “izquierdizó”, podría decirse.

¿Y si lo que aconteció es que lo que había de izquierda, en la calle, en los cuarteles, devino popular? ¿Si fue la izquierda la que se “popularizó”?

“¿Pero cuál izquierda? Chávez y su modelo están llenos de profundas contradicciones, de acciones absolutamente fascistas como cuando obligan a la gente a inscribirse en un partido político para tener acceso a beneficios”, declaró Capriles Radonski al diario español.

La pregunta es absolutamente pertinente: ¿cuál izquierda? De allí puede derivarse una lista larga: ¿la izquierda tránsfuga que hoy se sienta al lado de sus verdugos históricos? ¿Cuál fue la izquierda que se hizo hegemónica con Chávez?

Capriles Radonski, por supuesto, no llega hasta allá. Su única ambición consiste en lograr transmitir el mensaje de que Chávez es un izquierdoso facho, avejentado y trasnochado, mientras él mismo manifiesta sentirse “muy cómodo con la definición de progresista porque significa tener una visión abierta en términos económicos, pero teniendo claro que la economía tiene que estar al servicio de la sociedad”.

En otras palabras, Chávez representaría una izquierda rancia, que huele feo. En cambio Capriles Radonski sería el portaestandarte de una izquierda nueva, lozana, “abierta”, todavía sin fecha de vencimiento.

Como no puede ser de otra forma, el candidato-producto que la oligarquía especuladora pretende vendernos como nuevo, expele el tufillo neoliberal: “En lo económico, mi plan es atraer a la inversión extranjera. Hoy no viene nadie a invertir”, cantinela sobre la seguridad jurídica, etc. Pero atención con lo que viene: “Planteo aumentar la producción petrolera, pero también abrir la economía a otras áreas: turismo, agricultura, oro, gas, carbón, hierro, bauxita, coltán. Más que ajustar el tipo de cambio, hay que cambiar el modelo”.

Con todo, el premio se lo lleva una frase que deja colar como quien repite algo obvio: “Venezuela nunca ha sido gobernada por la derecha”.

Así mismo como usted lo está leyendo: José Antonio Páez, Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, todos, según Capriles Radonski, presidieron gobiernos de izquierda. Una izquierda… cuál es la palabreja que la intelligentzia “progre” no puede dejar de usar… ¡decimonónica!, una izquierda decimonónica y fracasada de la cual Chávez sería su versión más acabada.

Visto así, Capriles Radonski, el izquierdista, no vendría a liberarnos de un yugo que dura ya ¡catorce años!, como repite en cada discurso, sino de una verdadera calamidad que sobrepasa los 180 años, y eso si decidimos seguir la convención y contamos desde 1830.

Tal vez eso explique por qué, en rueda de prensa ofrecida el pasado 25 de septiembre, representantes del Comando Venezuela se refirieron al acto de cierre de campaña de Capriles Radonski, que tendrá lugar en la Avenida Bolívar de Caracas, como el “Gran Caracazo”. Un “sacudón” han prometido.

El razonamiento parece ser el siguiente: de la misma forma que basta con autodefinirse como “izquierdista” o “progresista”, sería suficiente con invocar la rebelión popular del 27 de Febrero de 1989 para lograr disimular un programa de gobierno de inocultable corte neoliberal y, por tanto, profundamente anti-popular.

Forma parte del mismo dilema de la derecha venezolana: no haber entendido todavía lo que aconteció el 27F del 89, no entender al chavismo, pero hablar de él, copiarlo, intentar “representarlo”. Hace tiempo que una parte de la izquierda venezolana, de por sí pequeña, logró entenderlo. Una parte. Ni siquiera toda.

Pues bien, ahora es cuando la derecha más rancia, esa que encarna Capriles Radonski, ha decidido doblar la esquina y disfrazarse de “izquierda”. Pero popular y revolucionaria, eso nunca lo será.

El Zulia cantó con el Corazón del Pueblo, Hugo Chávez

Argenis Chávez: “Hemos detectado actos de sabotaje”

Argenis Chávez: “Hemos detectado actos de sabotaje”


El presidente de CORPOELEC, Argenis Chávez

El presidente de CORPOELEC, Argenis Chávez denunció actos de sabotaje en algunos puntos del territorio nacional: “Hemos detectado actos de sabotaje” indicó durante una entrevista en Venezolana de Televisión.

Mencionó dos casos como la interrupción del servicio eléctrico en Catia, que se produjo por el lanzamiento de un objeto a las líneas de tensión que surten al sector, asimismo comentó que en el estado Falcón se produjo un acto de sabotaje , lo que resultó en la detención de dos personas que fueron encontrados lanzando objetos a las líneas de media tensión para suspender el servicio eléctrico.

Indico que “hay pruebas al respecto” y que la institución eléctrica se encuentra realizando un proceso de enlace entre el Poder Popular y las autoridades para que este tipo de casos sean denunciados.

Destacó que mediante un convenio entre CORPOELEC y PDVSA se están llevando a cabo proyectos importantes por medio de los cuales se están instalando unos 9 mil mega vatios en todo el país en las zonas con mayor deficiencia eléctrica.

Impresionante concentración popular recibió a Chávez en Cabimas, Zulia (+Fotos)


Impresionante concentración popular recibió a Chávez en Cabimas, Zulia (+Fotos)










Chávez estará en Barinas, Portuguesa y Cojedes este lunes

Chávez estará en Barinas, Portuguesa y Cojedes este lunes
El candidato socialista detalló que el martes 2 de septiembre visitará los estados Lara y Yaracuy, el miércoles 3 recorrerá a los estados centrales de Carabobo y Aragua y que el jueves 4 de septiembre el cierre de la campaña se llevará a cabo en la avenida Bolívar de Caracas


Los llanos de Barinas, Portuguesa y Cojedes recibirán este lunes al candidato de la Patria, Hugo Chávez, en la recta final de la campaña electoral revolucionaria, de cara a los comicios presidenciales a realizarse el próximo 7 de octubre.

Así lo informó este domingo el líder revolucionario, Hugo Chávez, durante un acto multitudinario realizado en la avenida H, del municipio Cabimas del estado Zulia al occidente del territorio nacional, donde además detalló que el martes 2 de septiembre visitará los estados Lara y Yaracuy.

Asimismo, aseguró que el miércoles 3 de septiembre recorrerá a los estados centrales de Carabobo y Aragua y que el jueves 4 de septiembre el cierre de la campaña se llevará a cabo en la avenida Bolívar ubicada en el centro de Caracas. “Y el jueves todos para Caracas, vamos a desbordar Caracas”, exhortó el Comandante de la Revolución Bolivariana.