domingo, 5 de febrero de 2012

Chávez considera “muy positivo” el veto de Rusia y China sobre Siria en la ONU

Chávez considera “muy positivo” el veto de Rusia y China sobre Siria en la ONU
El presidente venezolano, Hugo Chávez, consideró “muy positivo” el veto que ejercieron este sábado Rusia y China en el Consejo de Seguridadde la ONU sobre un nuevo proyecto de resolución que condenaba la represión en Siria, al abrir una cumbre en Caracas de los países del Alba.
“Nos parece muy positivo. Evo (Morales) dice que nos sumamos al veto”, dijo Chávez ante sus homólogos de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), entre ellos, el mandatario boliviano.
Trece de los 15 países del Consejo de Seguridad de la ONU votaron en Nueva York a favor de un proyecto que daba un fuerte apoyo al plan de la Liga Árabe para asegurar una transición a la democracia en Siria y denunciaba las “continuas violaciones” de los derechos humanos cometidas por el régimen del presidente Bashar al Asad.
Sin embargo, Rusia y China (que ocupan dos de las cinco bancas permanentes con derecho a veto del máximo órgano de la ONU) volvieron a bloquear una condena contra el gobierno de Assad, tal como habían hecho el pasado 5 de octubre.
Chávez asimismo volvió a atribuir a la “locura del imperialismo” de Estados Unidos el conflicto en Libia, donde “destruyeron un país” durante la campaña en 2011 de la OTAN en apoyo a los rebeldes libios frente al régimen del fallecido coronel Muamar Gadafi.
“Y ahora arremeten contra Siria, amenazan a Irán, amenazan al Alba”, fustigó el mandatario.

Desafiante veto de Rusia y China a sanciones de la ONU contra Siria

Desafiante veto de Rusia y China a sanciones de la ONU contra Siria 

Ambos países rechazan un ataque militar. Obama pide que Assad se vaya.
Rusia y China rechazaron ayer con un desafiante veto una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que condenaba la represión en Siria y proponía una serie de sanciones sin demasiada precisión. El hecho, producido luego de una nueva masacre del ejército del régimen de Damasco que mató a al menos 230 civiles personas en Homs, les valiódurísimas críticas de países occidentales y de la organización Aministía Internacional.
De los 15 miembros del Consejo 13 votaron a favor, dos en contra y ninguno se abstuvo. China y Rusia integran el quinteto de países (los otros son EE.UU., Francia y Gran Bretaña) que tienen derecho a veto. El proyecto de resolución apuntaba a condenar al régimen Bashar al Assad y reemplazaba a otro más duro descartado por Moscú, aunque excluía una intervención militar y no pedía explícitamente que Assad dejara el poder.
Esa concesión que el Consejo hizo al Kremlin fue subrayada ayer por la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien aclaró desde Munich –donde asistió a una cumbre de seguridad europea– que una intervención militar en Siria “está absolutamente excluida”. Sin embargo, la propuesta vetada era muy difusa en su descripción de las sanciones y no contenía –como reclamaba el Kremlin– una frase en la que se excluyera una intervención.
Antes de la votación, el presidente de EE.UU., Barack Obama, había calificado la masacre de Homs como “un ataque indescriptible” y vuelto a pedir la renuncia de Assad, cuyo régimen afirmó que el bombardeo a la ciudad era “ un invento histérico” de la prensa.
Desde que empezó la rebelión popular en marzo último –y que, según la ONU, ya provocó 5.000 muertos–, Moscú y Beijing se opusieron a tres proyectos de resolución, incluido el rechazado ayer. Este texto era una versión más blanda de otro propuesto por la Liga Arabe y respaldado por Obama, que pedía que Assad dejara el cargo así como un embargo de armas y sanciones.
Moscú ha venido rechazando la intervención militar en Damasco , con el argumento de que eso podría dar lugar a una situación similar a la de Libia, donde el Consejo autorizó, en la guerra civil del año pasado, el ingreso de la OTAN, que terminó con la muerte de Muammar Kadafi. Además, Rusia acusó hace unos meses a Occidente de querer “castigar” a Siria por su alianza con Irán.
Los críticos del Kremlin ponen luz sobre otros aspectos de la negativa china y rusa. Ambos países mantienen fuertes lazos económicos con Damasco, en particular Moscú, cuya diplomacia además satisface las necesidades electorales de Vladimir Putin, que busca volver a la presidencia en marzo. Rusia es uno de los principales proveedores de armas de Assad y cuenta en Damasco con una estratégica base militar.
El embajador ruso ante la ONU Vitaly Churkin justificó el veto argumentando que el texto era “desequilibrado” y denunció que Occidente sólo busca un cambio de régimen en Damasco. Sus colegas no pensaron lo mismo. El alemán Peter Wittig llamó a poner “fin al régimen de Assad” y el italiano Giulio Terzi dijo que “la población siria no puede esperar más”. Amnistía Internacional afirmó que el veto es una “vil y desconcertante traición a la población siria”.
Antes de la votación, Obama había dicho que Assad “perdió toda legitimidad ante su pueblo”. La Casa Blanca viene reclamando su renuncia desde el inicio de la rebelión, pero desechando una intervención militar. Damasco niega que reprima a su pueblo. Ayer, las cadenas de TV árabes Al Arabiya y Al Jazeera mostraron imágenes de decenas de cadáveres tirados en las calles de Homs.

sábado, 4 de febrero de 2012

“La gente no recuerda la represión tan grande que hubo durante la IV República”

“La gente no recuerda la represión tan grande que hubo durante la IV República”

La integrante del Comité de Familiares y Amigos del 4-F dijo que la juventud tiene que conocer las circunstancias de ese momento histórico, cuando el pueblo fue reprimido hasta que agotaron su paciencia
Mercedes Olarte
Antes de la rebelión cívico militar de febrero de 1992, encabezada por el actual presidente Hugo Chávez, “el pueblo llano” estaba muriendo hambre por la aplicación de medidas neoliberales por parte del Gobierno de Carlos Andrés Pérez (CAP), además de la corrupción y la represión feroz.

Así lo manifestó este jueves Mercedes Olarte Castillo, integrante del Comité de Familiares y Amigos de 4-F, quien relató sus experiencias antes, durante y después de los sucesos del 4 de febrero de 1992.

“Durante la segunda presidencia de CAP, gastaron un dineral en su ‘coronación’ en el Teatro Teresa Carreño, mientras el pueblo llano estábamos muriendo hambre, pues no se conseguían alimentos”, relató durante una entrevista en el programa Toda Venezuela que transmite Venezolana de Televisión.

Dijo que para comprar algunos insumos alimentarios había que hacer colas inmensas, “porque los grandes comerciantes, Fedecámaras y Consecomercio, los tenían acaparados; ya sabían que venían los aumentos de precios”.

A su juicio, la juventud tiene que conocer las circunstancias de ese momento de la historia venezolana, cuando el pueblo fue brutalmente reprimido hasta que agotaron su paciencia.

Recordó que esas circunstancias provocaron la nombrada rebelión militar de 1992, la misma que fue consecuencia directa del denominado “Caracazo”, el 27 de febrero de 1989, cuando el pueblo salió a las calles a protestar con desespero por la aplicación de un paquete de medidas neoliberales y el camino deleznable por el que atravesaba la República por la corrupción y democracia restringida.

“Yo viví toda esa realidad, y le doy la razón a esos militares. Yo jamas había visto las cosas tan caras”, expresó Olarte, quien además fue una asidua visitante del entonces Teniente Coronel Hugo Chávez y de sus camaradas, como integrante del Comité de Familiares y Amigos del 4-F.


ORGULLOSA POR ESTAR AL LADO DE CHÁVEZ

“Me siento muy orgullosa de haber estado al lado de Chávez (…) y haber escuchado todo lo que él decía. Yo iba al Cuartel San Carlos y luego a la prisión de Yare. El Comandante siempre estaba en el fondo, cerca a Arias Cárdenas, y me pedía café, periódicos, y hablaba conmigo”, expresó emocionada Mercedes Olarte.

Detalló que tras haber presenciado el sufrimiento y las represiones que sufrieron los entonces jóvenes militares, “se les metió en el corazón hasta el día de hoy”.

“Fue muy bonito formar parte de estos cambios, cuando estos hombres dejaron sus hogares, sus carreras militares y su tranquilidad por nosotros (…). Cada vez que veo a Chávez en la televisión, le doy gracias a Dios por haberme permitido formar parte de este movimiento, y seguir con él”, comentó.

HOY LAS COSAS SON DIFERENTES

Olarte expresó que la Venezuela actual no tiene nada que ver con aquella época de necesidades. Hoy se consolida la construcción de una patria emancipada, libre y soberana, detalló.

“El gobierno entrega ayuda a quienes lo necesitan. Eso no había en la IV República. No se le daba acceso al pueblo, nadie le daba ni una aspirina. No nos daban asistencia médica si no estábamos asegurados. Ahora la gente tiene seguro social, medicina gratis, educación para elegir, comida a bajos precios”, aseveró.

“Cuando veo a Chávez inaugurar obras y ayudar a los pobres (…) yo agradezco a Dios por haberme permitido ver estos cambios. Y cada vez que él logra algo, yo pienso que valió la pena haber apoyado a ese señor con mi presencia”, enfatizó.

EL PUEBLO DEBE SER LEAL

Con relación a las próximas elecciones presidenciales, Mercedes Olarte anheló que “Chávez tuviera un contendor de verdad para debatir con él y darle razones de todas sus acciones”.

Dijo que pese a las acusaciones de la precandidata de derecha, María Machado, quien llamó ladrón al mandatario durante la presentación del balance de gestión correspondiente al año 2011, “son ellos (antiguos gobernantes opositores) quienes sacaban maletas de dólares al exterior”. Sostuvo que trabajó con altos dignatarios de Estado, por lo que había tenido la oportunidad de ver “esa realidad”.

En ese sentido, exhortó al pueblo a tener conciencia y a “decidirse por la verdadera democracia actual”, sin dejarse atrapar por las corrientes mediáticas que pretender tildar de comunismo la realidad actual en Venezuela.

“Ellos hablan así porque sus ganancias han mermado; ya no pueden sacar plata como antes”, concluyó Olarte, refiriéndose a las campañas de la oposición venezolana contra la Revolución.

Texto/María Elena Parada
Fuente/VTV
Foto/Captura VTV

Hugo Chávez 13 Años en Revolución. 2 de febrero 1992 - 2012

El 4-F Chávez ordenó que no hubiera muertos ni heridos y que se respetara a los prisioneros

El 4-F Chávez ordenó que no hubiera muertos ni heridos y que se respetara a los prisioneros

“Nosotros no traicionamos a Carlos Andrés Pérez. Quien traicionó a la Fuerza Armada es esa camarilla que gobernó el país”, aseguró el dirigente socialista, quien cuenta en primera persona sus impresiones sobre la rebelión de la cual fue protagonista

El 4 de febrero de 1992 ocurrió una rebelión de la juventud militar venezolana que fue prácticamente empujada por cuatro décadas de corrupción, cuatro décadas de maltrato e injusticia y una exclusión bárbara contra nuestro pueblo. A nosotros nadie nos obligó a participar; estábamos completamente comprometidos. Teníamos un entusiasmo colectivo porque podíamos transformar, dar nuestra sangre.

Siempre se polemiza sobre si el 4-F fue un golpe de Estado o una rebelión. Yo creo que un golpe de Estado busca tomar el poder bajo cualquier circunstancia; una rebelión militar, en cambio, viene del seno del pueblo, de las masas trabajadoras y busca consolidar, sobre todo, la justicia social; busca la inclusión, busca la igualdad.

La verdad es que no había otro camino: fuimos empujados a la rebelión. El pueblo apoyó la rebelión. ¿A quién le pertenece el 4 de febrero? El 4 de febrero le pertenece al pueblo soberano. Esta revolución le pertenece al pueblo soberano, y el 4 de febrero también.

En mi opinión, el 4-F debe festejarse como una fecha patriótica. Es una fecha que está dentro de la historia del país; una fecha que cada día está siendo estudiada por gente de muy alto nivel, porque cambió la historia de este país, país que iba hacia un desfiladero.

Los presidentes que nos gobernaron engañaron al pueblo: captaban el voto, y después de que captaban el voto se olvidaban de las clases populares y se plegaban a la oligarquía. Cuando un país está en grave desprestigio como ocurrió aquel entonces, con un gobierno deslegitimado, no queda otra salida. Había que irrumpir en defensa de la nación.

UNA ACCIÓN NECESARIA

Más que decir si se trató de una acción de izquierda o de derecha, yo prefiero afirmar que fue una acción necesaria. Si decimos que fue de derecha, entonces nos catalogan como “gorilas” uniformados que querían tomar el poder. Si decimos que fue de izquierda, entonces nos acusarán de ser atrasados. El 4-F fue un hecho que estremeció las conciencias de las venezolanas y los venezolanos, de forma positiva.

Nosotros no traicionamos a Carlos Andrés Pérez. Quien traicionó a la Fuerza Armada es esa camarilla que gobernó el país. A nuestras Fuerzas Armadas, como se llamaban antes, las estaban reduciendo al mínimo, para convertirlas en una policía que era un estamento del imperio. Eso querían hacer con todos los ejércitos patriotas y revolucionarios que nacieron bajo la égida del Libertador Simón Bolívar. Querían convertir a la Fuerza Armada en una policía gendarme a la orden del imperio estadounidense.

Se nos acusa de actuar contra el comandante en jefe de la FAN de la época. ¿Cuál comandante en jefe? ¿Con cuál moral? Ahí entra el tema del liderazgo. No puedes tener a un comandante en jefe o a un comandante de tropa que esté separado de la realidad del país. Carlos Andrés Pérez estaba divorciado de esa realidad. Los militares se formaban con los manuales de la Escuela de las Américas estadounidense. Los oficiales que están ahora en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana se están formando con un manual venezolano, con una dirección militar hecha por venezolanos. No como nos tocó a nosotros.

NO QUEREMOS MUERTOS” 

Hay cosas que la gente desconoce. Nosotros teníamos el liderazgo de un verdadero soldado. Solo ver al capitán Hugo Chávez Frías en la Academia Militar, caminando por los pasillos o por el Patio de Honor, dando una instrucción militar con aquella fortaleza, aquel conocimiento profundo de la historia y de la realidad del pueblo, te llevaba a confiar en lo que planteaba.

Cuando un hombre ama al país no quiere asesinar a alguien, no quiere herir a nadie; lo que quiere es transmitir amor. Cuando se estaba trabajando en todo el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, el comandante Hugo Chávez Frías nos dijo: “Vamos a actuar en una situación militar al extremo y no queremos muertos. No queremos heridos. Si hay prisioneros hay que tratarlos con todas las normativas de la ley, porque esos que están de aquel lado, soldados de cualquier jerarquía y de cualquier graduación, los policías de cualquier organismo, son venezolanos”.

A nosotros, en cambio, no nos garantizaron nada. Ustedes pueden ver la historia. Quienes pusimos los muertos somos los que irrumpimos contra un sistema democrático que estaba altamente corrompido. Fue tanto así, que el 5 de febrero de 1992 David Morales Bello, senador de la República por el partido Acción Democrática, dijo: “Muerte a los golpistas”. En cambio, el comandante Chávez, después del golpe de Estado del 11 de abril de 2002, dijo que volvía con un crucifijo para pedir por la paz de Venezuela. Ahí hay una diferencia muy grande.

La verdad es que al escuchar que alguien decía “muerte a los golpistas”, eso nos reafirmó nuestra posición: “No estábamos equivocados”.

UN ÉXITO ROTUNDO

Mucha gente sostiene que el Presidente se rindió, que el Presidente fue cobarde, que tuvimos un fracaso. Yo les voy a contestar: Nosotros tuvimos un éxito rotundo el 4 de febrero. Había una gran voluntad de hacer las cosas para cambiar a Venezuela, dar una campanada a esa pseudodemocracia y decirles a los gobernantes que había hombres que tenían las ganas de despertar a un pueblo que estaba oprimido.

Yo creo que Chávez fue un hombre valeroso. Su acción fue, no valiente, sino valientísima. No solamente por el hecho heroico de rebelarse y deponer las armas, porque es un hecho heroico, sino también por las condiciones en que fue llevada esa situación. No es muy fácil estar bajo el calor, bajo la llamada, bajo la presión de saber que se es responsable de un hecho.

A nosotros nos enalteció y nos hizo sentir contentos, comprometidos y, sobre todo, con una alta moral. Yo vi a Chávez por televisión; ya estaba preso, pero nos pusieron a ver televisión con el objeto de decir: “Bueno, ya se rindieron”. Pero nosotros escuchamos a Chávez y lo vimos como un hecho de victoria. Yo estaba muy contento. No podíamos dormir, porque entendimos ese “por ahora” como un llamado a la lucha.

“ERA TAN BUENA LA ESTRATEGIA QUE NUNCA FUIMOS DESCUBIERTOS”

El lunes 3 de Febrero del año 1992 yo era oficial de planta de la Academia Militar de Venezuela, y estaba destacado en el centro de capacitación de aspirantes a oficiales. Yo era instructor de la Escuela de Infantería. En la mañana del 3 estábamos reunidos Ronald Blanco La Cruz, Carlos Aguilera Borjas, el capitán Rodríguez Torres. Una de mis misiones era que todo el parque de municiones, las armas, se las entregáramos a un estudiante muy aventajado, a un gran compañero: Diosdado Cabello Rondón. Cabello se llevó las armas para distribuirlas dentro de las unidades de Fuerte Tiuna que no tenían. Ese era otro problema de las entonces Fuerzas Armadas: no había armamento, no había munición. Poca gente conocía esa situación. Eso formaba parte del desmantelamiento de las Fuerzas Armadas.

Ese lunes 3 de febrero se celebraba el natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre. En la tarde nosotros empezamos a ver, a sentir que algo diferente estaba ocurriendo en Fuerte Tiuna. Había unidades moviéndose, había vehículos militares; por primera vez había un oficial con el grado de teniente coronel en un carro que hacía la ronda por el Fuerte. Yo lo vi.

El ministro de la Defensa era Fernando Ochoa Antich, pero a Fernando Ochoa Antich le avisaron de la rebelión. Dos oficiales delataron el golpe al general Delgado Gainza, que era el director de la Academia Militar de Venezuela. Al mediodía, por supuesto, ya todo el mundo sabía. Pero nosotros estábamos tan comprometidos, que igualmente actuamos.

Yo creo que fue una victoria militar y una victoria política. Primero, el número de hombres y mujeres que salieron a romper las cadenas que nos tenían oprimidos, y que lo hicieron con equipos obsoletos; pero con una convicción. El comandante Chávez y su equipo diseñaron una estrategia con carros, operaciones, simbología militar, rutas de evacuación, vías de aproximación hacia el objetivo de noche. Es tan grande la victoria militar, era tan buena la estrategia, que nunca fuimos descubiertos.

T/ Vanessa Davies
F/ Luis Franco


“La mayor osadía de Chávez fue concebir una revolución en un país corrompido”

“La mayor osadía de Chávez fue concebir una revolución en un país corrompido”

Lo peor que le hizo el Pacto de Punto Fijo a Venezuela “fue envenenarle el alma, comprarle el alma”, sostiene quien era capitán el 4-F de 1992 

Ronald Blanco La Cruz tenía 32 años de edad cuando, junto a otros oficiales del Ejército, se sumó a la rebelión militar del 4 de febrero de 1992. Era capitán e instructor en la Escuela de Infantería. Su misión fue la toma del Palacio de Miraflores. Recuerda que el origen del alzamiento se remonta a la construcción del movimiento bolivariano, que comenzó a finales de 1982 e inicios de 1983. En un principio, se denominó Ejército Bolivariano Revolucionario 200.

“Allí conocí al capitán Felipe Antonio Acosta Carlez, quien me comentó sobre la necesidad de moralizar a la Fuerza Armada, de unirnos los oficiales con conciencia patriótica y con amor a la patria; de cada día hacer mejor las cosas”, rememora.

El 27 de febrero de 1989 Blanco La Cruz estaba en Mérida. “Se dio la situación conocida por todos: la violación de una oferta electoral, porque era una burla: uno votaba por una persona y esa persona no se sentía obligada a cumplir con lo que decía. El 27 de febrero el pueblo se rebela por la burla, y lo que recibió fue la muerte”.

“Las atrocidades más grandes se cometieron con la represión; se sacó al Ejército y a la Guardia Nacional para reprimir al pueblo. Dicen que murieron unas 300 personas; hay organizaciones no gubernamentales que dicen que llegan a 1.000. Son cientos de muertos por sostener un paquete económico que es igualito al de Grecia; todo lo que está sucediendo en Europa nosotros lo vivimos ese año con Carlos Andrés Pérez”, subrayó.

Eso creó un grave problema interno, “porque tú oías a los compañeros en los cuarteles: ‘Nos tuvimos que ir al barrio tal y allí murieron no sé cuántas personas, y tuvimos que ir a no sé dónde y esas personas estaban vivas y después aparecieron muertas’. Eso, pienso yo, aceleró la rebelión”. Después del 27 de febrero de 1989 “surgió la necesidad de acompañar al pueblo al que habían reprimido tras la rebelión popular.
SE ORGANIZA EL PLAN

La dirección del 4-F la tenía el comandante Hugo Chávez, quien siempre fue el ideólogo, relata Blanco La Cruz. “Yo lo conocí en la Academia Militar cuando era oficial, en el año 1981. Él era muy destacado, sobre todo en la parte cultural y en el conocimiento de la historia. Daba clases de historia y aprovechaba ese conocimiento para confrontarnos”.

Al exgobernador de Táchira le sucede que escucha a Chávez, retrocede 30 años y lo ve como cuando estaba en la Academia.

“Siempre ha sido así, siempre defendió el ideal del Libertador, siempre defendió su legado y decía que ellos habían sido los visionarios del país y que nosotros teníamos que tratar de continuar su obra, que se había perdido en el tiempo”, reitera.

Por supuesto, admite, “no es igual organizar un movimiento militar, una operación militar con unidades que sabes que van a ir; a contar con unidades que no sabes si ese día dicen que no. En el caso de Caracas la operación fue delatada y tuvimos que salir a defender la palabra empeñada que habíamos dado”.

A su juicio, “muchas de las delaciones ocurrieron por gente a quien le dieron una información y no estaba preparada; eran buenos oficiales, eran muy trabajadores, pero no les importaba el país. Sencillamente pensaban: ‘yo estoy bien, yo gano un sueldo, voy a ser general, yo nací en una zona rica, no me preocupa lo que pasa en el país, a mí lo que me preocupa es tener un carro. Cuando te acercas a personas como esas, vas a encontrar rechazo”.

Chávez, asevera, “tenía un gran plan nacional y nosotros teníamos asignados objetivos. En mi caso, era Miraflores. Yo estaba en la Escuela de Infantería; era instructor. Era capitán y no tenía comando de tropa”.

En la elaboración de un plan como ese se cuenta con unidades que, el día de los hechos, no pueden salir, y deben ser reemplazadas por otras sobre la marcha, admite.

En ese momento “no había comunicación. Tú estás concentrado en que te están disparando y no vas a decir ‘búscame un radiecito para oír las noticias’. No hay chance de nada de eso; todo es muy rápido”.

La idea era que, a la medianoche, se desarrollaran las operaciones. “De hecho, nosotros llegamos a Miraflores como a las 12:00 m”, refiere. “Nosotros estábamos en la Escuela de Infantería y, como todas las unidades de Fuerte Tiuna, estaban en conocimiento de que había una insurrección. Por supuesto, cuando íbamos al cuartel Bolívar o a cualquier otra unidad, no nos dejaban entrar; más bien decían ‘éstos son los alzados”.
EL TRAYECTO

“Salimos por la alcabala 3 de Fuerte Tiuna; seguimos por la autopista Valle Coche, llegamos a Plaza Venezuela, bajamos por el Paseo Colón, subimos por la Libertador, salimos a la avenida Andrés Bello y llegamos a Miraflores. Íbamos en unos tanques”, narra Blanco La Cruz.

“Llegamos y entramos a la fuerza, tumbamos las puertas y comenzó la plomamentazón que no nos dejó otra alternativa que meternos dentro de los tanques. Cuando pasó un poco el fuego empezamos a salir de los tanques para entrar. Cuando nos bajamos seguían los tiros; pegaron los tiros de los tanques, y a mí me hirieron en la cabeza”, enfatizó.

“Me imagino que quedé inconsciente con el golpe, desmayado. Nadie se imaginó que había sido el roce de una bala; todo el mundo pensaba que me habían dado un tiro en la cabeza. Decían: ‘Mataron al capitán Blanco’; era lo que yo oía. Y me imaginaba que cuando uno está muerto deber ser así, que uno no puede hablar; nadie lo oye, como en las películas”.

“A los heridos nos llevaron a Pagüita; se me pasó la postración nerviosa y entré en mí. Volví a recuperarme. Luego salimos. Yo vivía en Cútira, en Catia, detrás de la estación de Gato Negro, y habían unos compañeros que cuando uno hablaba con ellos, decían ‘ustedes están acomodados’. Yo les respondía que cuando fuera a hacer algo los iba a buscar y esperaba que salieran”.

Pero, precisa, “cuando subimos con esos tanques por esos barrios, la gente estaba asustada; ni siquiera los malandros nos acompañaron, nadie. Tuvimos que devolvernos a Pagüita.

Quedó como responsable de la operación el capitán Carlos Aguilera Borges. Él nunca asistía a las reuniones, él decía ‘ustedes hablan mucho, el día que vayan me dicen y yo voy’, y de verdad ese día cumplió y se quedó como responsable de la operación, porque estábamos heridos Rojas y yo, que éramos los responsables”.
“VAMOS A RENDIRNOS”

“Cuando Aguilera nos vio, dijo: ‘vamos a rendirnos, aquí no salió más nadie, nosotros somos los únicos que estamos en el Palacio de Miraflores y no creo que debamos seguir derramando sangre, pero váyase usted que no lo ha visto casi nadie’. Yo le respondí: ‘no compañero, yo te convoqué a esto y yo voy a estar contigo”, confía Ronald Blanco La Cruz.

“Él me lo decía para seguir desde afuera. Yo le dije: ‘más seguros estamos adentro, más seguros estamos en prisión que afuera, porque ahora comienza la represión”.

Carlos Andrés Pérez era “un artista de la represión”, puntualiza. “Era preferible, ya derrotado, estar bajo las órdenes de ellos, porque si nos pasaba algo, ellos eran responsables”.

Luego de ello “nos llevaron a los sótanos de la DIM, donde nos interrogaron. Después vi en la televisión que están pasando el por ahora, y me alegré. Les dije a mis compañeros: ‘Chávez se está rindiendo’. Nos dio mucha alegría en el sentido de que no habíamos estado solos. Con el tiempo he pensado que fue mejor así”.

“Vivimos el afecto en la cárcel, porque al día siguiente y los días siguientes las encuestas decían que la rebelión había tenido 80% o más de aceptación de la población”, subrayó.

“Siento que la mayor osadía de Chávez fue concebir una revolución en un país corrompido, porque lo peor que le hizo el Pacto de Punto Fijo a Venezuela fue envenenarle el alma, comprarle el alma”.
MÁS QUE LA VIDA, EL COMPROMISO

“Había un compromiso, una palabra empeñada. A mí me tocó dejar a mi esposa y a mi hijo en el Aeropuerto de Maiquetía para que se fueran, porque estaba al tanto de todo lo que podía ocurrir. ¿Ganamos? Chévere. ¿Perdemos? Nos matan. Pensé en todos los escenarios, era bien difícil. Pero yo siento que era más el compromiso, el hacer algo por el país”, rememora Ronald Blanco La Cruz.

“Uno se acostumbra. En la Academia Militar uno se forma para defender al país; hay unos valores éticos que se logra desarrollar. Yo siento que esa formación que recibimos nos permitió tener ese comportamiento”, sostiene.

“Yo siempre resalto el comportamiento del capitán Antonio Rojas Suárez; reconozco su valentía. El 4 de febrero de 1992, me dijo: ‘Ronald, vete tú a Miraflores porque la parte más difícil es la Guardia de Honor y yo tengo más experiencia, yo soy del equipo de tiro, tengo más destreza con las armas”.


Rebelión del 4-F de 1992 fue un acto de dignidad

Rebelión del 4-F de 1992 fue un acto de dignidad

El diplomático Edgardo Ramírez dijo que la rebelión, encabezada por el actual presidente Hugo Chávez, constituyó un intento de refundación y de rescate de la soberanía nacional


La rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992 fue un acto de dignidad, expresó este viernes el embajador venezolano en Cuba, Edgardo Antonio Ramírez.

El diplomático dijo que la rebelión, encabezada por el actual presidente Hugo Chávez, constituyó un intento de refundación y de rescate de la soberanía nacional.

En una rueda de prensa en La Habana, la capital cubana, Ramírez manifestó que en esa fecha “el mundo supo que en Venezuela existían hombres que querían refundar la Patria, la soberanía, la democracia y la justicia social”.

“El 4 febrero significa la dignidad y la semilla de la revolución bolivariana socialista”, destacó el embajador, quien agregó que en esa acción acompañada por el pueblo prevalecieron las ideas del Libertador Simón Bolívar por la búsqueda del derecho a la democracia, a la libertad, a la autodeterminación y a la soberanía de la patria.

“O manteníamos el país arrodillado a los intereses del Fondo Monetario Internacional (FMI) o se enrumbaba por nuevos caminos”, manifestó.

Ramírez explicó que la rebelión cívico-militar del 4 de febrero tiene relación directa con el Caracazo, producido el 27 de febrero de 1989, momentos en que se “imponían el neoliberalismo, la privatización y se hipotecaba el país a favor del FMI y del Banco Mundial”.

El 4 de febrero de 1992 un grupo de militares del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, organizado en el Plan Zamora, se rebeló contra el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez en rechazo al deterioro de la situación social y al aumento de la corrupción que imperaba en esa administración.