lunes, 28 de noviembre de 2011

Es necesario romper esos patrones de vida: Alejandra Barrales

Es necesario romper esos patrones de vida: Alejandra Barrales


Alcanzar el ideal de vivir en una comunidad donde prevalezca el respeto al otro y el trato digno, es un camino en el que cada día damos pasos importantes en la ALDF, pero sólo si suprimimos malas conductas vamos a acabar con este problema.

El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer y las capitalinas debemos sentirnos muy orgullosas de los avances que en la materia hemos logrado; sin embargo, mientras haya una mujer golpeada no será suficiente.
Vivir en un entorno violento no es por voluntad, hay patrones sociales, culturales, sicológicos y económicos que mantienen a muchas mujeres, ya sean menores o adultas en esta condición. Mientras que los agresores son resultado de un país y una sociedad que no ha contrarrestado con educación esos antivalores.
Desde la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) se han impulsado normas que de una manera determinante buscan romper con estos patrones de conducta, las y los diputados locales aprobaron hace unos meses las reformas para que en la capital del país el feminicidio sea tipificado como un delito.
Quien cometa un feminicidio podría purgar una pena de hasta 60 años de cárcel, cuando el agresor haya tenido con la víctima alguna relación ya sea afectiva, de confianza, sentimental, parentesco, laboral, docente o de subordinación.
Aunque pareciera lógico que el feminicidio estuviera tipificado, resulta que la mayoría de las entidades de la república no lo consideran así, sólo en Guerrero, Tamaulipas, Guanajuato, Morelos, Estado de México, Veracruz y el Distrito Federal.
Y cuando nos referimos a feminicidio es porque se llegó al extremo de la violencia que se puede ejercer sobre una mujer, pero en el camino se ejercieron muchas formas de violentar y agredir física o sicológicamente a una persona.
Así que se endurecieron las penas para quien ejerza la violencia hacia una persona, determinamos cárcel inconmutable a quien golpee a una mujer; porque todos conocemos de historias sobre parejas que no se atreven a denunciar al agresor por miedo, por presión social o por pena.
Algunas de ellas cuando se atreven a presentar sus denuncias terminan otorgando el perdón, minimizando la situación que enfrentaron y anteponiendo el interés de otros.
La idea de ni una mujer golpeada más en el DF ha tenido un eco importante entre la población, sensibiliza a las mujeres y sobre todo hacer pensar dos veces a los agresores. Este tipo de reformas permite a quienes sufren violencia darse cuenta que no están solas, que hay mecanismos para protegerlas.
Incluso las autoridades capitalinas cuentan con albergues y apoyos económicos para quienes decidan dejar el hogar donde sufren el maltrato, que no sea la dependencia económica la razón que las tiene atadas a sufrir este tipo de agresiones. En esta materia si consideramos que deben ser las leyes los mecanismos que fijen los patrones para que la ciudadanía cambie, que permitan evolucionar como sociedad respecto a conductas inaceptables, las cuales son rechazadas y sancionadas. Mientras más educada es la población, es más respetuosa de los derechos de los demás hombres, mujeres, jóvenes, adolescentes, menores, adultos mayores independientemente de las diferencias.
Realmente queremos motivar y promover cambios sensibles para nuestra sociedad, contribuir a la formación de una nueva ciudadanía, donde las autoridades tienen una gran responsabilidad y el reto de estar a la altura de lo que todos queremos.
DATOS PREOCUPANTES
No nos podemos quedar cruzados de brazos, sin promover los cambios que se necesitan, en el Distrito Federal 77 de cada100 mujeres de 15 años de edad han sufrido violencia en sus hogares o fuera de él; pero es mayor la agresión en un espacio público que en un lugar privado de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares.
Desde el ámbito familiar siempre pensamos que hay avances, que hijas e hijos serán mejores que los padres, por eso es alarmante que 41 por ciento de las mujeres solteras entre 15 y 24 años de edad señalen que han sufrido algún tipo de agresión.
Entonces tenemos un eslabón que se ha roto porque hay nuevas generaciones de agresores, la familia no está contrarrestando esos comportamientos y tenemos una alteración de los valores. Hombres que violentan las relaciones y mujeres que han sido víctimas.
Qué pasa con valores que estamos fomentando en nuestra sociedad, si uno de cada cuatro mexicanos y mexicanas, es decir la cuarta parte de la población en nuestro país piensa que muchas mujeres son violadas porque provocan a los hombres, así lo revela la Encuesta Nacional de Discriminación.
Este estudio nos indica que de cada cinco hombres, es decir el 20 por ciento de la población masculina considera que es natural que a las mujeres se les prohíban cosas, el 15 por ciento no cree que se deba gastar tanto en la educación de las hijas, porque se casan.
Lo que retrata este tipo de muestreo entre la población es que los derechos de las mujeres se respetan menos, en el trabajo, ante la ley y son víctimas de violencia.
Estamos en un proceso real de cambios, de forma individual y colectiva, cada quien tiene que asumir su responsabilidad para eliminar la violencia y el Estado tiene que garantizar a la población femenina el ejercicio y goce de derechos para tener una vida libre de violencia.
Con educación y cero tolerancia, vamos a cambiar los patrones.

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