jueves, 17 de noviembre de 2011

La minería ataca por el aire: lo que se oculta a los pobladores

La minería ataca por el aire: lo que se oculta a los pobladores


Todos los métodos de explotación minera afectan a la calidad del aire. Las partículas del material minado se liberan en la explotación de superficie, durante los acarreos de material desde el sitio o cuando tras la extracción son devueltos a la fosa. Cuando el suelo es removido, también se elimina la vegetación, exponiendo el suelo a la intemperie, dejando las partículas a merced del viento y a merced del tráfico de los camiones y demás vehículos. El material particulado puede contener elementos o compuesto de sustancias nocivas tales como arsénico, cadmio y plomo. En general, las partículas afectan negativamente la salud humana, contribuyendo a enfermedades relacionadas con el tracto respiratorio, como enfisema pulmonar, pero también puede ser tóxico al ser ingerido o absorbido por la piel.

Algunas de las enfermedades respiratorias por minería de oro

Silicosis

Silicosis es la neumoconiosis producida por sílice, se presentan en forma de polvo fundamentalmente los de origen mineral. La silicosis se origina porque se inhalan partículas de sílice pura o casi siempre entremezclada.

Las industrias de extracción son las minas, de superficie o subterráneas (de poca, mediana o mucha profundidad), de minerales ferrosos y no ferrosos, y dentro de estos últimos las minas de metales preciosos, sobre todo minas de oro y plata, minas de arena y las explotaciones canteras.

Las fuentes son los lugares de trabajo, de donde provienen él o los contaminantes. Las partículas de sílice y silicatos de los polvos se producen en la extracción de minerales o materiales ” mineralizados” (fosilizados), en su transporte dentro de un país o de un país a otro por vía terrestre, fluvial, marítima o aérea; el procesamiento o sea la modificación fisicoquímica de los mismos (al quebrantar, triturar, desmenuzar, moler, pulverizar y manejar estos materiales, calcinarlos o someterlos a sustancias químicas para modificarlos), y finalmente, el uso, al emplearlos en la industria. Las industrias que utilizan minerales o materiales “mineralizados” (fosilizados), son de dos clases principales, de extracción y de transformación.

Como el organismo humano carece de caminos metabólicos para disponer de las partículas sólidas, de minerales o materiales “mineralizados” (fosilizados), de los polvos, y porque la solubilidad de éstas para formar los diversos ácidos silícicos es muy reducida y a plazo muy largo, tiene que retenerlas en los sitios a los que llegan al inhalarse. Además, las partículas de sílice y silicatos no pueden ser totalmente eliminadas y ni siquiera contenidas, continúan siendo movilizadas de donde estaban relativamente fijas en el pulmón y en los ganglios linfáticos traqueobronquiales.

Las partículas pueden inhalarse en corto o largo tiempo, en escasa, mediana, grande o enorme cantidad, de ínfimo tamaño (< 1µm), de tamaño muy pequeño (de 1 a 3µm), de tamaño mediano (alrededor de 5 µm) o de gran tamaño (10 µm o más), de densidad y propiedades aerodinámicas variables, y con predominio de sílice o de silicatos.

Las partículas de gran tamaño se quedan en el filtro que constituyen las vías respiratorias superiores (en brisas, cornetes y nasofaringe), las medianas son las que producen habitualmente la neumoconiosis por sílice y silicatos, las muy pequeñas y numerosas producen un tipo especial de patología pulmonar (la fibrosis pulmonar intersticial y la llamada silicosis aguda), y las ínfimas entran en la inspiración y salen en la espiración, sin retenerse, y constituyen el llamado polvo “respirable”. El resultado final depende, además de otras condiciones del ambiente del sitio de trabajo en el que se produce la exposición; por ejemplo, las de la humedad del aire que entra en la composición del aerosol que se inhala y de la resistencia (o susceptibilidad) del trabajador al desarrollo de la enfermedad.

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

Es cada vez mayor la evidencia de que la inhalación de polvo mineral en el medio laboral es un factor de riesgo de EPOC. La bronquitis y la limitación del paso del aire también aparecen con más frecuencia en los trabajadores expuestos a la sílice que en la población general, y al aparecer su riesgo depende de la exposición total a los contaminantes del aire en el lugar del trabajo. En general, esas afecciones son una importante causa de morbilidad y pueden provocar mortalidad prematura. La intervención precoz mediante el control o la interrupción de las exposiciones nocivas (por ejemplo, al polvo o al humo del tabaco), puede dar lugar a una inversión de los síntomas de bronquitis y presuntamente disminuir también el ritmo de progresión de la limitación del flujo aéreo.

La irritación crónica que producen las partículas de los polvos minerales son causantes de bronquitis industrial que complica a las neumoconiosis e interviene en la producción de bronquitis crónica con el tiempo. Junto al asma, ésta es la patología más frecuente en pacientes con problemas respiratorios. Los expertos apuntan como causa de la dejadez para acudir al especialista los síntomas de la EPOC que suele confundirse con catarros o sus efectos se atribuyen al tabaco.

Neumoconiosis

Neumoconiosis es “la acumulación de polvo en los pulmones y las reacciones del tejido en presencia de este polvo”, estas se producen por contaminación del medio ambiente y del sitio de trabajo (Maldonado & Méndez, 1999).

En la actualidad es un problema importante de salud entre los trabajadores y en la comunidad. Es bien conocido que la relación entre la exposición a los polvos minerales y los efectos sobre la salud que produce dependen de la dosis acumulada, es decir, de la concentración del polvo en el aire y de la duración de la exposición y también del tiempo de permanencia de este polvo en los pulmones. Así mismo se sabe que existe un periodo de latencia entre el inicio de la exposición y el comienzo de las manifestaciones clínicas que puede ser más o menos largo dependiendo del tipo de neumoconiosis. El diagnóstico se puede hacer temprano con base en los antecedentes de exposición, los datos radiográficos y las alteraciones funcionales, y es evidente tardíamente con los síntomas y signos de las complicaciones. Dos de las complicaciones frecuentes son la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar, que generalmente coinciden en el mismo trabajador.

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